Durante muchos años, la figura paterna estuvo asociada principalmente al rol de proveedor económico, autoridad y disciplina dentro de la familia. Sin embargo, los cambios sociales, culturales y familiares de las últimas décadas han impulsado nuevas formas de ejercer la paternidad, más cercanas, afectivas, corresponsables y comprometidas con el bienestar integral de niñas, niños y adolescentes.
Las llamadas “Nuevas Paternidades” no implican dejar de ser padre, sino ampliar el significado de la paternidad, incorporando aspectos emocionales, educativos, afectivos y de cuidado que históricamente fueron asignados únicamente a las mujeres.