La ansiedad es pues un mecanismo adaptativo, bono, funcional y del todo normal y no presenta un problema para la salud. El problema aparece cuando este mecanismo adaptativo se activa en situaciones que no son una amenaza real, acaba provocando un grave problema de salud y en lugar de ayudarnos nos incapacita. Las personas que sufren de ansiedad son aquellas que tienen episodios recurrentes e inesperados de miedo e incomodidad extrema que comienzan en forma abrupta y aumentan rápidamente hasta llegar a un nivel máximo usualmente en diez minutos. Todo ser humano sufre de ansiedad en diferentes niveles, lo cual es normal, puede ser ese nerviosismo previo a una entrevista laboral, la tensión que se siente en una confrontación, el modo en que el corazón palpita cuando sentimos el peligro, la ansiedad es un sentimiento perfectamente normal y, con frecuencia, útil porque nos prepara para la acción y para responder a situaciones de peligro.
El problema empieza cuando ya no nos es posible oponernos a nuestros temores, a tal extremo de que éstos producen cambios en nuestra vida cotidiana, si bien la ansiedad puede causar un temor aplastante o la imposibilidad total de afrontar situaciones determinadas, sin razón aparente. Algunas veces, la ansiedad puede causar un temor tan intenso que incapacita completamente a las personas y afecta sus vidas laborales.