Palestina hoy es un país invadido, disminuido, masacrado y cerca del exterminio.
Como una expresión de la desigual guerra, ayer el ejército israelí entró con tanques y soldados en el principal hospital de Gaza.
Los militares efectúan interrogatorios y registran salas y sótanos en una parte del centro médico. La incursión, con blindados, durará “el tiempo que haga falta”, advierte su portavoz. El recinto alberga al menos a 2.000 personas, entre pacientes, personal médico y desplazados por los bombardeos.
Las últimas cifras, nos hablan de 11,200 palestinos asesinados.
Israel apunta a una posible ofensiva mayor en el sur de Gaza; pide huir de la zona los habitantes.