No te sientes atrapado por el encierro.
Te sientes atrapado porque no sabes qué hacer contigo cuando no tienes distracciones.
Cuando se acaba el ruido, aparece lo que llevas evitando:
ansiedad, vacío, incomodidad.
Y en lugar de enfrentarlo… buscas cómo escapar.
Más redes. Más distracciones. Más excusas.
El problema no es el tiempo libre.
Es que no sabes estar contigo sin huir.
Y eso no empezó en la cuarentena…
solo se volvió imposible de ignorar.