En los albores de un nuevo día, mes y año, aprovechemos para no solo agradecer a Dios por la vida y el privilegio de pasar a esta etapa, sino para darle la satisfacción de contemplar en nosotros aquello que él anhela.
En este último día del año, traigamos una ofrenda de adoración al Señor por su fidelidad; y renovemos nuestros votos con él para mantenernos fieles durante el nuevo año que nos permite alcanzar por su fidelidad.