“Entonces”, dice la Biblia, cuando todo parece perdido, Dios abrió los ojos de Agar, tal y como hace hasta hoy, abriendo nuestros ojos para mostrarnos la solución que ya ha puesto frente a nosotros.
Con la ayuda de Dios y con mantenernos en la lucha, lo que hoy es un mal o debilidad podrá convertirse en algo que utilizaremos como una gran fortaleza en nuestra vida.
Su vida era más valiosa, lo sabía, no había tiempo, lo sabía; pero el corazón del hombre no siempre entiende de razones y no quiere perder aquello que ama.
Hasta hoy, no hay persona que tenga un encuentro con Dios que su vida no sea volteada totalmente. Hay un impacto que se nota, se hace visible en aquellos que son expuestos a la presencia del Gran y majestuoso Dios.