Deuteronomio 6:6-7.
Un padre o una madre no pueden ser discipuladores si están espiritualmente secos. No puedes guiar a alguien a un lugar al que tú nunca has ido. Si la Biblia es solo un libro de decoración en tu sala, será solo un libro de historias para tus hijos. Pero si la Biblia es el pan de tu vida, será el alimento de ellos. El discipulado familiar no fluye de la obligación, fluye de la saturación. Cuando la Palabra gobierna tus decisiones, tus finanzas, tu carácter y tu matrimonio, tus hijos lo notan. Ellos no aprenden lo que tú dices, aprenden lo que tú vives.