2ª Tesalonicenses 2:1-2, 15.
La Escritura nos enseña a discernir y mantenernos firmes. El Espíritu Santo no produce confusión ni pánico descontrolado. Por ello la escritura nos dice “no os conturbéis” aterrar. La verdadera espera del Señor produce paz, no histeria. Debemos evaluar toda enseñanza a la luz de las Escrituras completas, no bajo la emoción del momento. La madurez cristiana se prueba en la calma ante la tormenta y la confusión informativa.