Isaías 57:14-21.
Amada iglesia, Dios es amor, pero también es verdad. El avivamiento es para quien se deja allanar, para quien se deja habitar, para quien se deja sanar. Pero quien se endurece, quien dice "no quiero que Dios meta mano en mi vida," quien prefiere seguir en su impiedad el texto dice que esa persona es como un mar en tempestad: nunca encuentra quietud, nunca encuentra paz. No porque Dios no quiera dársela, sino porque la rechaza.
El mismo Dios que habita en la eternidad, que sostiene las estrellas, que hizo los océanos ese mismo Dios quiere habitar hoy en tu quebranto. No en tu perfección. En tu quebranto. En tu duda. En tu miedo. En tu pecado confesado. En tu matrimonio roto. En tu hijo rebelde. En tu diagnóstico médico. En tu soledad. Ahí quiere vivir Él. Y desde ahí, cambiarlo todo.