Zacarías 7:5,9.
El pueblo de Zacarías quería saber si debían seguir con su ritual de ayuno. Pero Dios les dijo: "No me interesan tus rituales si tu corazón está lejos de mí y tu prójimo sufre por tu egoísmo. ¡Busca mi rostro!".
Hoy, el Señor nos está hablando a nosotros. Nos está diciendo: "Hijo, hija, joven, niño... deja de tratar de manipular mi mano para que te dé cosas. Déjame abrazar tu rostro. Déjame transformar tu corazón".
La verdadera búsqueda de Dios no termina cuando cierras los ojos para orar; la verdadera búsqueda de Dios comienza cuando abres los ojos para ver a tu hermano, para tener compasión del pobre, para ser justo en tu trabajo, y para salir a las naciones a contar lo que Jesús ha hecho. ¡La adoración que no se convierte en misión, es solo religiosidad!