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Hace muchísimos años, en una ciudad llamada Lisboa, vivía un niño llamado Fernando. Era un niño muy amable, curioso y siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás. Le gustaba aprender, rezar y compartir con quienes lo necesitaban.
A los niños les gusta... sentarse a tu lado y observar tus dulces gestos con ojitos asombrados.
A los niños les gusta... cuando te acercas despacio y le regals caricias y les das un fuerte abrazo.
Cada 25 de Mayo volvemos la mirada al pasado para buscar el origen de lo que somos. Solemnes, recordamos los nombres de aquellos hombres que asumieron la enorme responsabilidad de conducir los primeros pasos de nuestra patria. Pero detrás de las batallas y los documentos históricos, hubo una revolución silenciosa que comenzó en las aulas.
Uno de esos hombres, Manuel Belgrano, entendió antes que nadie que la verdadera libertad no se conquista solo con las armas, sino con el saber y la virtud.
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto
cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida
humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Durante mucho tiempo, los animales vivieron en los cielos. Antes de irse todos a dormir, uno de ellos era el encargado de ordenar las estrellas. Esa noche le tocaba al lobo.
-¡Ufa!- dijo el lobo- ¡Con las ganas que tengo de ir a mi camita¡ En ese momento, los demás animales lo miraron fijamente.
-Bueno, bueno, no se enojen. Ya empiezo a ordenarlas- contestó el lobo.
Cuenta la leyenda que un vez se reunieron en algún lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: ¡vamos a jugar al escondite! La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse le preguntó: ¿al escondite? Y, ¿cómo es eso?
Esta es la historia de Enrique, un niño al que le gustaban mucho los libros. Todo empezó cuando un día, de forma distraída, probó un libro. Notó que le gustaba, y aunque tenía sus dudas decidió comerse primero una palabra, luego una oración y después una página completa. A los pocos días ya se había comido todo un libro.
“El día que Sofía dejó de trabajar”
Sofía tenía diez años, pero sus manos parecían más grandes de lo que eran. No por crecer, sino por todo lo que trabajaban. Cada mañana, mientras otros chicos caminaban hacia la escuela con mochilas llenas de cuadernos, ella cargaba cajas en un mercado.
A veces miraba de reojo a los niños que reían. Se preguntaba cómo sería sentarse en un banco, levantar la mano para responder una pregunta o dibujar sin miedo a equivocarse.
Primero: “no supongas”: no des nada por supuesto, si tienes duda, aclárala. Segundo: “honra tus palabras”: sé coherente con lo que piensas y con lo que haces. Tercero: “haz siempre lo mejor”: si siempre haces lo mejor que puedes, nunca te recriminarás ni te arrepentirás nada. Cuarto: “no te tomes nada como personal”: en la medida que alguien te quiere lastimar, el problema es de él y no tuyo.
Primero: "no supongas", nos des nada por supuesto, si tienes duda, aclárallay si sospechas, pregunta. Segundo: "honra tus palabras ", sé coherente con lo que piensas y con lo que haces. Tercero: "haz siempre lo mejor", si siempre haces lo mejor que puedes, nunca te recriminarás nada. Cuarto: "no te tomes nada como personal", en la medida que alguien te quiere lastimar, ese alguien se lastima a sí mismo.
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