Salchichas, nuggets de pollo, embutidos, galletas, cereales para el desayuno, sopas instantáneas, bebidas gaseosas azucaradas, helados, pan producido en masa, bollería industrial, pizzas listas para calentar… Estos son solo algunos de los ejemplos de alimentos ultraprocesados (AU) que forman parte de muchas dietas. Son varios los estudios que recientemente han establecido una relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte. Una de las investigaciones publicadas en el último número del “British Medical Journal” lleva la firma de Miguel Ángel Martínez-González, Director del Proyecto SUN - Seguimiento Universidad de Navarra. Es investigador principal del CIBER en su área de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición y director del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra.
Los alimentos ultraprocesados incorporan azúcares añadidos, sal añadida, grasas de mala calidad nutricional (hidrogenadas, trans, de palma…) o harinas refinadas que guardan una estrecha relación con el riesgo de sobrepeso e hipertensión. El proyecto SUN concluye que:
• Consumir más de cuatro porciones diarias de AU se asocia con un 62 por ciento de riesgo mayor para todas las causas de mortalidad.
• Cada ración adicional aumenta el riesgo en un 18%