Son numerosos los retos o challenges que inundan Internet y las Redes Sociales. Los hay completamente absurdos, pero algunos de ellos no están exentos de peligro: desde arrojarse agua hirviendo, a comerse dos plátanos y beber al instante una bebida gaseosa, ingeerir una cucharada de canela y expulsarla por la nariz, envolverse con cinta americana... Subimos la intensidad y el riesgo con otros como el “Shocking Game”, que consiste en inducir un desmayo mediante una asfixia intencionada o el Salt And Ice Challenge, que anima a provocarse quemaduras en la piel con la reacción química provocada por la combinación de hielo y sal: el "Huffing", aspirar vapores de sustancias químicas como pegamento o aerosoles o el "Plaking", fotografiarse boca abajo en escenarios con riesgo de caída.
En Kale Nagusia ponemos el foco en un reto o juego que pone lo pelos de punta desde el mismo enunciado: “El Desafío de las 48 horas”, que incita a los jóvenes a salir de casa y permanecer sin contacto con sus familiares, sin dejar ningún rastro. En algunos foros hay quien ha llegado a relacionar este reto con algunas de las últimas desapariciones ocurridas en Gipuzkoa. Simple teoría, no obstante. En entrevista con Onda Vasca, Hugo Carlos Prieto, Subcomisario Jefe de las Secciones Centrales de Investigación Criminal y Policía Judicial de la Ertzaintza, ha subrayado que ninguna de las desapariciones notificadas o denunciadas desde 2017 -año en el que se hizo viral por primera vez este "desafío"- están ligadas a estas prácticas.
Cada año se comunican en Euskadi más de 5000 desapariciones, aunque el 97 por ciento se resuelve en el plazo de 24/72 horas. La mayor parte de ellas, corresponden a menores fugados de centros tutelados, el colectivo que mayor número de huidas protagoniza en la CAV. Pero ¿cómo hay que actuar cuando una persona de nuestro entorno no da señales de vida?