En la gran mayoría de las localidades encuestadas por los grupos Etniker se ha recogido que lo habitual era empezar a ir a la escuela con seis años. La escuela obligatoria tenía una duración breve, normalmente hasta los doce años, y a lo sumo se extendía hasta los catorce. No fue habitual proseguir estudios superiores salvo los eclesiásticos.
Según los datos recogidos, las familias pertenecientes a los estatus socio-profesionales más altos eran los que gozaban, en general, de unas tasas de alfabetización superior. En el ámbito rural, por el contrario, el absentismo escolar era muy elevado, debido a los ciclos agrícolas y a las exigencias derivadas de la tenencia de ganado doméstico. En algunas localidades -como por ejemplo en Orozko- para corregir en parte la escasa asistencia de algunos alumnos y el interés de otros en proseguir sus estudios, florecieron las escuelas nocturnas (gaubeko eskola).
Algunos de los trabajos propios de los niños son gratamente recordados por los encuestados, como el cuidado de las vacas. Se juntaban varios niños cada uno con sus respectivas vacas y esa labor coincidente con el buen tiempo se convertía en una oportunidad de juego.
Fue frecuente, por otro lado, que para aliviar las cargas familiares e iniciarse en el mundo laboral, a los niños les colocaran como criados, morroiak, y a las muchachas de niñeras, seintzainak. Esta situación variaba de zona rústica a urbana y según se tratara de familias ricas o pobres. Otra de las opciones era el "entrar en religión", haciéndose fraile o monja. Hasta los años setenta, las vocaciones tanto para religiosos como para sacerdotes fueron muy numerosas en el área encuestada, y una salida para muchas familias.
Escucha el relato completo de Ziortza Artabe, de Labayru Fundazioa, en una nueva entrega del Atlas Etnográfico de Vasconia.
* Fotografía: Asto-astoka ‘Al burro seguido’. Zeanuri (Bizkaia), c. 1920. Fondo Felipe Manterola. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.