En la actualidad criticamos sin ofrecer puntos de apoyo que permitan mejorar y crecer; criticamos inclusive sin ser autocríticos y pensando ser poseedores de la verdad absoluta. Encontrar el balance entre el deseo de crítica y la necesidad de una retroalimentación la podemos encontrar en la crítica constructiva.
Lo cierto es que la pasión por generar crítica sin bases, sin empatía, sin cuidar las formas y clavada en lo personal; es en muchas ocasiones provoca el miedo para animarse a probar cosas nuevas.
Intentemos disfrutar más, y que predomine en nosotros el gusto por encontrar primero lo mejor en cada cosa que vivimos.