Descansas, duermes, paras… y aun así el cansancio sigue ahí. No es flojera ni falta de fuerza de voluntad. Cuando el descanso deja de funcionar, el problema ya no está en el cuerpo, sino en la carga mental, la autoexigencia y el desgaste emocional que se acumula en silencio. En este episodio desmontamos por qué pausar no siempre repara y qué está pasando realmente cuando “hacer nada” ya no alcanza. 😴🧠