Esta fiesta de la Sagrada Familia es una buena ocasión para pensar en nuestras familias políticas. Cuando nos enamoramos, queremos pasar el máximo de tiempo con la otra persona, los dos solos, haciendo planes juntos.
Sin embargo, desde el comienzo del noviazgo, comenzamos a relacionarnos además con la familia de origen de la otra persona: padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, sobrinos, cuñados… Nos vamos adaptando, muchas veces con desconcierto, al mundo de costumbres, valores, tradiciones y rarezas de nuestra familia política.