Siempre encuentra la manera de amar sin dejarse desanimar por la miseria que encuentra. ¿No es esta la definición de misericordia? La miseria de los demás, o la nuestra, no debe desanimarnos a amar. Dios no necesita a los que denuncian la miseria, sino a los que aman a pesar de la miseria.
Recuerda lo que dijo San Juan Eudes: “Misericordioso es aquel que lleva en su corazón la miseria de los miserables”.