Porque siempre defendemos la imagen de nosotros mismos, presentándonos mejor de lo que realmente somos? Si no somos capaces de reconocer nuestra lepra interior, nuestros esfuerzos, nuestros pecados, de llamar con nombre y apellido a lo que no funciona, jamás podremos encontrar al médico que nos salve.
Recuerda ¡La Cuaresma es el tiempo para hacernos un buen chequeo espiritual!