El parto es la hora de la mujer, es decir, ese acontecimiento en el que la mujer cumple su vocación fundamental a la maternidad, en el que se realiza a sí misma, es decir, manifiesta el verdadero sentido de su existencia, su identidad. La hora de Jesús, por tanto, la hora de la que habla el Evangelio de hoy es la hora de su paso.