Pues nunca la Iglesia, a lo largo de toda su Historia, había sufrido una crisis tan profunda y peligrosa como la sufrida hasta ese Pontificado (que habría de alcanzar su culminación final con el de Pedro Romano). Momento en el que —pese a todos los falsarios y engañadores de la Propaganda del Sistema— hasta podría parecer que está a punto de desaparecer. Incluso la gran crisis arriana (siglo IV), en modo alguno tuvo nada que ver con la totalidad de la Fe; o en todo caso, a lo más, con ciertos aspectos que afectaban a la recta doctrina (dogma, herejía). No así la crisis actual, en la que ya no se trata de tales o cuales aspectos de la Fe, sino de la existencia y sentido de la misma Fe. En la terrible Noche a que se ha visto sometida, la Iglesia tendría razones para dudar de su propia subsistencia (son muchos, incluso dentro de Ella misma, los que ya la dan por desaparecida), puesto que está viviendo momentos de Angustia como jamás los había experimentado. Otra nueva Noche del Huerto de los Olivos que se está traduciendo en otra Noche de Gloria para Satanás.