La cueva del Topo

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La cueva del Topo episodes

  • Allí donde nace la curiosidad: dragones, ciencia y el impulso de conocer
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    Desde hace miles de años, los dragones habitan la imaginación humana. Aparecen en mitos antiguos, crónicas medievales, leyendas orientales y relatos modernos, siempre reconocibles y, al mismo tiempo, cambiantes. En términos generales, un dragón es una criatura de gran tamaño, con rasgos reptilianos, al poder, al peligro y a fuerzas que exceden lo humano. Puede ser alado o terrestre, acuático o un ser de las montañas, benévolo pero también destructor, casi siempre ocupa un lugar en el umbral del mundo natural el sobrenatural. En Europa, el dragón suele representarse como una bestia que escupe fuego y amenaza comunidades; en Asia, como una entidad ligada al agua, al orden cósmico y a la fertilidad. Esta diversidad no impide su reconocimiento inmediato: basta mencionar la palabra “dragón” para que una imagen poderosa se active en la mente. Ante un dragón, no estamos ante un animal cualquiera, sino ante una de las construcciones míticas más persistentes de la historia humana, documentada y descrita desde la antigüedad hasta hoy en textos históricos, artísticos y enciclopédicos.
    Pero precisamente por su fuerza simbólica, el dragón plantea un problema interesante cuando se lo observa desde la ciencia. Las características que lo definen —su tamaño, su longevidad, su capacidad de volar o de expulsar fuego— rasgos que entran en conflicto directo con principios bien establecidos de la biología, la paleontología y la física. A la fecha no existen fósiles, no se conocen restos biológicos ni evidencias ecológicas que respalden la existencia real de animales con estas características. Y, sin embargo, el dragón no desaparece. Sigue reapareciendo en relatos, supuestos avistamientos, interpretaciones pseudocientíficas y explicaciones alternativas que intentan reconciliar el mito con la realidad. Este episodio nace precisamente de esa tensión: del choque entre una figura profundamente arraigada en la cultura humana y un marco científico que exige pruebas, límites y métodos claros. ¿Hasta dónde el dragón puede explicarse a partir de animales reales, fósiles mal interpretados o exageraciones culturales? ¿Y en qué punto deja de ser una posibilidad biológica para convertirse, definitivamente, en un símbolo? Explorar esa frontera es el objetivo central de este viaje.
    A lo largo de este episodio, viajaremos por distintas épocas y disciplinas: desde los mitos más antiguos hasta la ciencia moderna, desde fósiles y animales reales hasta límites biológicos y preguntas filosóficas. No para cazar dragones, sino para entender por qué nunca dejamos de imaginarlos. Porque al seguir su rastro, quizá estemos siguiendo algo aún más profundo: la historia de cómo intentamos comprender el mundo.
    Música del capítulo
    Jacob's Piano – Ed Sheeran - "I See Fire" Piano Cover (Soundtrack from The Hobbit: The Desolation of the Smaug)
    Board Gems Music - Dragon Eclipse Soundtrack
    Chiptune Planet — Led Zeppelin — Ramble On (8 bit)
    Led Zeppelin — Immigrant Song
    Enlaces
    Blust, R. (2000). “The Origin of Dragons.” Anthropos 95(2): 519–536. Disponible en:
    https://www.researchgate.net/publication/290651836_The_origin_of_dragons
    De la Fuente, J. (2025). Art–Science Collaboration: Paleontology Inspired by Intercultural Surrealist Representations. Journal of Intercultural Communication, 25(3), 01-10. https://www.immi.se/index.php/intercultural/article/download/10.36923.jicc.v25i3.1181/1122/8214
    Endoltseva, E. (2023). “Image of the Snake-Dragon in the Architectural Decoration …” (Anastasis Review, PDF). Disponible en:
    https://anastasis-review.ro/wp-content/uploads/ARMCA-2023-X-2-06_Ekaterina-Endoltseva.pdf
    Ferhat A.. (2014). “The Dragon Motif in Anatolian Legends.” The Journal of International Social Research 7(29). Disponible en:
    https://www.sosyalarastirmalar.com/articles/the-dragon-motif-in-anatolian-legends.pdf
    Hutton, Ronald (2024). “Dragons” (transcripción de conferencia, Gresham College). Disponible en:
    https://www.gresham.ac.uk/sites/default/files/transcript/2024-02-14-1800_Hutton-T.pdf
    Khalifa-Gueta, S. (2018). “The Evolution of the Western Dragon.” Athens Journal of Mediterranean Studies- Volume 4, Issue 4 – Pages 265-290. Disponible en:
    https://www.athensjournals.gr/mediterranean/2018-4-4-1-Khalifa-Gueta.pdf
    Khachmanyan, S. (2019). The iconography and symbology of the dragon in Armenian manuscript paintings. ARAMAZD: Armenian Journal of Near Eastern Studies, 13(2), 155–175. Disponible en:
    https://doi.org/10.32028/ajnes.v13i2.968
    Marjanić, S. (2010) “Dragon and Hero or How to Kill a Dragon.” (ZRC SAZU / Studia Mythologica Slavica) Disponible en: http://sms.zrc-sazu.si/pdf/13/SMS_13_09_Marjanic.pdf
    Mikayelyan, L. S. (2021). “Various Aspects of the Image of a Dragon-serpent in Armenian and South-Caucasian Sculpture …” (Actual Problems of Theory and History of Art, artículo en línea).
    Disponible en: https://actual-art.org/files/sb/11/Mikayelyan.pdf
    Miller, E. (2021). The dinosaur from 600 BCE! Interpreting the dragon of Babylon, from archaeological excavation into fringe science. Volume 45, Issue 4. 100798
    https://discovery.ucl.ac.uk/id/eprint/10138007/3/Miller_Accepted%20Manuscript%20dinosaur%20from%20600%20BC%20Endeavour.pdf
    Naish D. (2014). Is Cryptozoology Good or Bad for Science?. Scientific American. https://www.scientificamerican.com/blog/tetrapod-zoology/is-cryptozoology-good-or-bad-for-science/
    Peralta, C. (2023). “On the Symbolic Use of Dragons by Jacobus de Voragine …” Religions (MDPI) 14(4): 552. Disponible en: https://www.mdpi.com/2077-1444/14/4/552
    Poli, D. B. Stoneman, L. (2020). “Finding the Origins of Dragons in Carboniferous Plant Fossils.” Leonardo 53(1): 50–53. Disponible en: https://watermark02.silverchair.com/leon_a_01576.pdf
    Senter, Phil and Klein, Darius M. 2014. Investigation of claims of late-surviving pterosaurs: the cases of Belon’s, Aldrovandi’s, and Cardinal Barberini’s winged dragons. Palaeontologia Electronica 17.3.41A: 1-19. https://doi.org/10.26879/461
    Senter, Phil, "Dinosaurs and pterosaurs in Greek and Roman art and literature? An investigation of young-earth creationist claims" (2013). Biological Science Working Papers. Paper 8. http://digitalcommons.uncfsu.edu/bio_wp/8
    Smith, G. E. (1919). “Dragons and Rain Gods.” Bulletin of the John Rylands Library 5(3–4): 317. Disponible en: https://www.manchesterhive.com/view/journals/bjrl/5/3-4/article-p317.pdf
    Sri Ranjan, D. K. & Zhou, C. (2010/2011). “The Chinese Dragon Concept as a Spiritual Force of the Masses.” Sabaragamuwa University Journal 9(1): 65–80. Disponible en:
    https://www.researchgate.net/publication/268431749_The_Chinese_Dragon_Concept_as_a_Spiritual_Force_of_the_Masses
    Wood T. (2025) “Dragons in early modern German alchemy” BJHS Themes (2025), 10, 9–28. Disponible en:
    https://resolve.cambridge.org/core/services/aop-cambridge-core/content/view/6AC25266F91EF3A4FECDFE900F72681A/S2058850X25100222a.pdf/folklore_religion_and_natural_philosophy_dragons_in_early_modern_german_alchemy.pdf
    Zhang, Le (2024). “Different Symbolic Meanings between Chinese Dragon ‘Loong’ and Western Dragon.” (disponible bajo licencia Creative Commons). Disponible en:
    https://www.researchgate.net/publication/383381130_Different_Symbolic_Meanings_between_Chinese_Dragon_%27Loong%27_and_Western_Dragon
    1 hr 57 min
  • A 25 años de la publicación del Genoma Humano, el borrador que cambió a la humanidad
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    Hacia finales del siglo XX, la biología atravesaba una transformación silenciosa pero profunda. Durante décadas, los genetistas habían trabajado con mapas incompletos, estudios familiares y fragmentos aislados de información molecular, intentando reconstruir el funcionamiento del ADN humano pieza por pieza. Sin embargo, el avance de la tecnología y la creciente capacidad de secuenciar material genético hicieron posible plantear una meta que hasta entonces parecía inalcanzable: leer, de principio a fin, el conjunto completo de instrucciones biológicas de nuestra especie. Así nació el Proyecto Genoma Humano, una iniciativa internacional sin precedentes que reunió a laboratorios de distintos países con un objetivo común: descifrar el código que sustenta cada célula del cuerpo humano y ponerlo a disposición de toda la comunidad científica. No era solo un desafío técnico; era una apuesta por una nueva forma de hacer ciencia, colaborativa, abierta y orientada al futuro.
    Hoy, veinticinco años después de la publicación del primer borrador del genoma humano en febrero de 2001, nos detenemos para mirar atrás y comprender la magnitud de aquel momento. Lo que se presentó entonces no fue una obra terminada, sino una versión inicial, amplia pero imperfecta, que permitió por primera vez explorar casi todo el ADN humano como un conjunto. Aquel hito marcó el inicio de una etapa distinta en la investigación biomédica y en nuestra comprensión de la herencia. Desde entonces, la genómica ha evolucionado de manera extraordinaria, revelando nuevas capas de complejidad y ampliando el alcance de sus aplicaciones. Conmemorar este aniversario no significa solo recordar una fecha histórica, sino reconocer el punto de partida de una transformación que continúa redefiniendo la biología, la medicina y nuestra percepción de lo que significa estudiar la vida a nivel molecular.
    Nuestra máquina del tiempo nos lleva hoy a realizar un viaje hasta el contexto en que surgió el Proyecto Genoma Humano, recordaremos el anuncio del borrador y exploraremos cómo ese primer mapa cambió para siempre la investigación científica. Será un recorrido por decisiones audaces, descubrimientos inesperados y lecciones que siguen vigentes en la genómica actual.
    Música del capítulo
    Alexander Nakarada - Culprit Massacre
    Orbital Odyssey - Contact ⧫ Deep Space Ambient Music
    8 Bit Universe - Messy [8 Bit Tribute to Lola Young]
    The Lightning Seeds - Pure
    Enlaces
    Ewan Birney E. (2021). The International Human Genome Project, Human Molecular Genetics, Volume 30, Issue R2, . Pages R161–R163. Disponible en:
    https://doi.org/10.1093/hmg/ddab198
    Gibbs R. A. (2020). The Human Genome Project changed everything. Nature reviews. Genetics, 21(10), 575–576. Disponible en:https://doi.org/10.1038/s41576-020-0275-3
    Kent, W. J., & Haussler, D. (2001). Assembly of the working draft of the human genome with GigAssembler. Genome research, 11(9), 1541–1548. Disponible en:
    https://doi.org/10.1101/gr.183201
    Miga, K.H., Koren, S., Rhie, A. et al. (2020). Telomere-to-telomere assembly of a complete human X chromosome. Nature 585, 79–84. Disponible en:
    https://doi.org/10.1038/s41586-020-2547-7
    Naidoo, N., Pawitan, Y., Soong, R., Cooper, D. N., & Ku, C. S. (2011). Human genetics and genomics a decade after the release of the draft sequence of the human genome. Human genomics, 5(6), 577–622. Disponible en: https://doi.org/10.1186/1479-7364-5-6-577
    Paul, S. (2025). Breakthroughs in genetics and genomics research in the first 25 years of the new millenia. Nucleus 68, 441–444. Disponible en:
    https://doi.org/10.1007/s13237-025-00620-8
    Schloissnig, S., Pani, S., Ebler, J. et al. (2025). Structural variation in 1,019 diverse humans based on long-read sequencing. Nature 644, 442–452. Disponible en:
    https://doi.org/10.1038/s41586-025-09290-7
    Taylor D.J., Eizenga J.M., Li Q., Das A., Jenike K.M., Kenny E.E., Miga K.H., Monlong J., McCoy R.C, Paten B., Schatz M.C. (2024). Beyond the Human Genome Project: The Age of Complete Human Genome Sequences and Pangenome References. Annual Review Genomics and Human Genetics. 25:77-104. Disponible en:
    https://doi.org/10.1146/annurev-genom-021623-081639
    Venter, J. C., Adams, M. D., Myers, E. W., Li, P. W., Mural, R. J., Sutton, G. G., Smith, H. O., Yandell, M., Evans, C. A., Holt, R. A., Gocayne, J. D., Amanatides, P., Ballew, R. M., Huson, D. H., Wortman, J. R., Zhang, Q., Kodira, C. D., Zheng, X. H., Chen, L., Skupski, M., … Zhu, X. (2001). The sequence of the human genome. Science (New York, N.Y.), 291(5507), 1304–1351. Disponible en: https://doi.org/10.1126/science.1058040
    1 hr 45 min
  • Cuando los huesos piden volver a ser leídos – quién fue Little Foot ?
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Little Foot, es un fósil de hominino catalogado como StW-573, ocupa un lugar único en la historia del estudio de la evolución humana. Descubierto en Sudáfrica, se trata del esqueleto de un australopitecino con un nivel de preservación excepcional, muy superior al de la mayoría de los fósiles de homínidos tempranos. A diferencia de otros hallazgos, que suelen estar representados por fragmentos aislados, Little Foot conserva de forma conjunta gran parte del cráneo, la columna vertebral, la pelvis y las extremidades, lo que permite reconstruir con gran detalle cómo era su cuerpo y cómo se movía. Su antigüedad, cercana a los 3,7 millones de años, lo sitúa en un momento clave de la evolución de los homínidos, cuando el bipedalismo ya estaba bien establecido, pero aún coexistía con adaptaciones para la vida en los árboles. Gracias a esta combinación de rasgos, Little Foot se ha convertido en una referencia central para comprender la anatomía, la locomoción y la ecología de los australopitecinos del sur de África. Al mismo tiempo, su estudio ha reavivado debates clásicos sobre la diversidad de especies en este grupo, mostrando que incluso los fósiles mejor preservados pueden dar lugar a interpretaciones distintas cuando se analizan desde marcos teóricos diferentes.
    En los últimos años, el interés por Little Foot ha ido más allá de su anatomía y su contexto geológico, para centrarse también en su posición taxonómica. En 2025 se publicó un nuevo artículo que retoma este debate desde una perspectiva crítica. Este trabajo no presenta nuevos fósiles ni reinterpretaciones espectaculares del esqueleto, sino que se enfoca en revisar cuidadosamente cómo se han utilizado ciertos rasgos anatómicos para asignar a Little Foot a una especie concreta. El artículo se inscribe en una larga tradición de estudios que revisan, afinan o cuestionan propuestas previas a partir de comparaciones detalladas y de una reflexión metodológica sobre qué características son realmente útiles para clasificar a los homínidos fósiles. Más que cerrar una discusión, este tipo de trabajos pone de relieve que la taxonomía no es un ejercicio definitivo, sino un proceso dinámico, en el que nuevas lecturas de datos ya conocidos pueden modificar la forma en que entendemos fósiles clave. En este contexto, este artículo funciona como un punto de partida para revisar con mayor cautela y profundidad el estatus de Little Foot dentro de la evolución humana temprana.
    Nusetra máquina del tiempo nos lleva hasta unos 3 millones 700 mil años atrás, hasta la localidad de Sterkfontein en Sudáfrica, donde verems de cerca algunos detalles sobre este particular fósil hominido, que abre una una ventana al pasado profundo a través de un cuerpo casi intacto que nos permite imaginar cómo caminaban, trepaban y habitaban el mundo nuestros ancestros, cuando la humanidad apenas comenzaba a tomar forma.
    Música del capítulo
    othopux - Midnight Fault Line
    Music for - INDIAN FLUTE MUSIC for Yoga and Meditation - Pure Positive Vibes
    8 Bit Universe - All Right Now [8 Bit Tribute to Free]
    Living Colour - Cult of Personality
    Enlaces
    Martin, J. M., L. Morris-Obst, A. B. Leece, S. Baker, A. I. R. Herries, and D. S. Strait. 2025. “ The StW 573 Little Foot Fossil Should Not Be Attributed to Australopithecus prometheus.” American Journal of Biological Anthropology 188, no. 4: e70177. Disponible en: https://doi.org/10.1002/ajpa.70177.
    Para leer más
    Beaudet, A., Clarke, R. J., Heaton, J. L., Pickering, T. R., Carlson, K. J., Crompton, R. H., Jashashvili, T., Bruxelles, L., Jakata, K., Bam, L., Van Hoorebeke, L., Kuman, K., & Stratford, D. (2020). The atlas of StW 573 and the late emergence of human-like head mobility and brain metabolism. Scientific reports, 10(1), 4285. Disponible en: https://repository.up.ac.za/server/api/core/bitstreams/6db5dfd9-8347-4d96-988f-21bd3e1b8574/content
    Clarke R.J., Tobias P.V. (1995). Sterkfontein Member 2 Foot Bones of the Oldest South African Hominid.Science 269,521-524. Disponible en: https://www.kufunda.net/publicdocs/CLARKE~1.PDF
    Clarke, R. J. (1998). First ever discovery of a well-preserved skull and associated skeleton of Australopithecus. South African Journal of Science, 94(10), 460–463. Disponible en:
    https://journals.co.za/doi/epdf/10.10520/AJA00382353_236
    Clarke, R.J. (2008). "Latest information on Sterkfontein's Australopithecus skeleton and a new look at Australopithecus" (PDF). South African Journal of Science. 104 (11–12): 443–449. Disponible en:
    https://www.scielo.org.za/pdf/sajs/v104n11-12/a1510412.pdf
    Clarke, R. J., & Kuman, K. (2019). The skull of StW 573, a 3.67 Ma Australopithecus prometheus skeleton from Sterkfontein Caves, South Africa. Journal of human evolution, 134, 102634. Disponible en:
    https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2019.06.005
    Crompton, R. H., McClymont, J., Elton, S., Thorpe, S., Sellers, W., Heaton, J., Pickering, T. R., Pataky, T., Carlson, K. J., Jashashvili, T., Beaudet, A., Bruxelles, L., Goh, E., Kuman, K., & Clarke, R. (2021). StW 573 Australopithecus prometheus: Its Significance for an Australopith Bauplan. Folia primatologica; international journal of primatology, 92(5-6), 243–275. Disponible en: https://doi.org/10.1159/000519723
    Polakovic G. (2024). Little Foot fossil analysis helps unlock when humans and apes diverged. USC Today. Disponible en: https://today.usc.edu/little-foot-fossil-analysis-human-ape-evolution-usc-research/
    Stratford D, Granger DE, Bruxelles L, Clarke RJ, Kuman K, Gibbon RJ. (2017). Comments on ‘The age of fossil StW573 (‘Little Foot’): An alternative interpretation of 26Al/10Be burial data’. S Afr J Sci.;113(5/6), Art. #a0213. Disponible en: http://dx.doi.org/10.17159/sajs.2017/a0213
    1 hr 40 min
  • El silencio y la palabra, una singularidad en el código genético
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    El código genético es uno de los conceptos más centrales de la biología moderna porque establece la forma en que la información hereditaria se transforma en materia viva. A través de este sistema, las instrucciones almacenadas en el ADN y el ARN se traducen en proteínas, las moléculas que realizan casi todas las funciones dentro de la célula. Durante décadas, el código genético se presentó como un conjunto de reglas claras y estables, en el que cada codón tenía un significado preciso y universal. Esta aparente simplicidad permitió entender cómo pequeñas variaciones en la información genética podían producir cambios en la estructura y función de las proteínas, sentando las bases de la genética, la biotecnología y la medicina molecular. Además, la notable conservación del código genético entre organismos muy distintos reforzó la idea de un origen común de la vida y convirtió a este sistema en uno de los mejores ejemplos de continuidad evolutiva. Sin embargo, esta visión también llevó a pensar que el código genético era rígido e inmutable, una especie de lenguaje perfecto que no admitía ambigüedades. Solo con el paso del tiempo comenzaron a aparecer excepciones que obligaron a cuestionar esa idea y a reconocer que, incluso en los principios más básicos de la biología, existe un margen para la flexibilidad y la adaptación.
    En este contexto, el estudio realizado por Shalvarjian y colaboradores representa una singularidad notable dentro de la biología molecular. Publicado en la revista PNAS, este trabajo se centra en la arquea metanogénica Methanosarcina acetivorans y en un fenómeno que desafía la idea clásica de un código genético rígido. Los autores muestran que en este microorganismo el codón UAG, tradicionalmente considerado una señal de parada, puede tener un doble significado funcional: detener la síntesis de una proteína o permitir la incorporación del aminoácido pirrolisina. Lo más llamativo es que esta ambigüedad no está controlada por un mecanismo especializado y estricto, como ocurre en otros casos conocidos, sino que es tolerada y regulada de manera indirecta por la propia fisiología celular. Este hallazgo convierte al estudio en un ejemplo excepcional de cómo la vida puede operar en los márgenes de sus propias reglas, mostrando que la ambigüedad genética no siempre es un error, sino que puede ser una estrategia estable y funcional. En ese sentido, el trabajo de Shalvarjian et al. no solo amplía nuestro conocimiento sobre un organismo particular, sino que invita a repensar la naturaleza misma del código genético.
    Música
    Epic Music World - Ruben K & Lara Ausensi‬ - Sands Of Valhalla ‪
    Cale Alit - Persian Santoor - Healing Music For Inspiration & Meditation
    8 Bit Universe - Pour Some Sugar On Me [8 Bit Tribute to Def Leppard]
    Soft Cell – Tainted Love
    Enlaces
    K.E. Shalvarjian,G.L. Chadwick,P.I. Pérez,P.H. Woods,V.J. Orphan, & D.D. Nayak. (2025). Methanogenic archaea encoding Pyrrolysine maintain ambiguous amber codon usage, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 122 (45) e2517473122. Disponible en:
    https://doi.org/10.1073/pnas.251747312
    Para leer más
    Gong, X., Zhang, H., Shen, Y., & Fu, X. (2023). Update of the Pyrrolysyl-tRNA Synthetase/tRNAPyl Pair and Derivatives for Genetic Code Expansion. Journal of bacteriology, 205(2), e0038522. Disponible en: https://doi.org/10.1128/jb.00385-22
    Li, J., Kang, P.T., Jiang, R. et al. (2023). Insights into pyrrolysine function from structures of a trimethylamine methyltransferase and its corrinoid protein complex. Commun Biol 6, 54 Disponible en: https://doi.org/10.1038/s42003-022-04397-3
    D.G. Longstaff, R.C. Larue, J.E. Faust, A. Mahapatra, L. Zhang, K.B. Green-Church, & J.A. Krzycki. (2007). A natural genetic code expansion cassette enables transmissible biosynthesis and genetic encoding of pyrrolysine, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 104 (3) 1021-1026. Disponible en: https://doi.org/10.1073/pnas.0610294104
    Lukeš, J., Eliáš, M., Kachale, A., van der Gulik, P. T. S., & Speijer, D. (2025). Natural and artificial variations of the standard genetic code. Current biology : CB, 35(22), R1104–R1126.
    Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.cub.2025.09.071
    Pánek, T., Žihala, D., Sokol, M., Derelle, R., Klimeš, V., Hradilová, M., Zadrobílková, E., Susko, E., Roger, A. J., Čepička, I., & Eliáš, M. (2017). Nuclear genetic codes with a different meaning of the UAG and the UAA codon. BMC biology, 15(1), 8. Disponible en:
    https://doi.org/10.1186/s12915-017-0353-y
    Peiter N., Rother M. (2022). SECIS-dependent selenocysteine translation in Archaea. Life Science Alliance, 6 (1) e202201676. Disponible en:
    https://www.life-science-alliance.org/content/lsa/6/1/e202201676.full.pdf
    Xian Fu, Dieter Söll & Anastasia Sevostyanova (2018) Challenges of site-specific selenocysteine incorporation into proteins by Escherichia coli , RNA Biology, 15:4-5, 461-470.
    Disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/15476286.2018.1440876
    53 min
  • La primera noche compartida: fuego y memoria en el mundo neandertal
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    La idea de este episodio nació a partir de la lectura de un artículo científico publicado el pasado 10 de diciembre de 2025 en la revista Nature, titulado “La evidencia más temprana de hacer fuego”, por parte de un equipo internacional de arqueólogos y paleoantropólogos encabezado por Rob Davis del Museo Británico, Marcus Hatch de la Universidad Queen Mary de Londres y Sally Hoare de la Universidad de Liverpool, en el cual presentan la evidencia más antigua conocida de producción deliberada de fuego por parte de homininos a partir de hallazgos en la localidad de Barnham, Suffolk, Inglaterra. Más allá del dato técnico —la percusión de minerales, las huellas térmicas, los contextos arqueológicos— el trabajo invita a una reflexión más amplia: el fuego no es solo una tecnología, sino una frontera. Una frontera entre depender del azar o del entorno, y comenzar a intervenir activamente en él. Leer ese estudio no solo aporta información nueva sobre el pasado profundo, sino que obliga a replantear qué significó, en términos humanos, aprender a “llamar” al fuego.
    A partir de esa pregunta —qué cambia cuando el fuego deja de ser un accidente y se vuelve un gesto aprendido— surgió la necesidad de explorar el tema desde otro registro. No para explicar los datos del artículo, sino para pensar en las personas detrás de esos datos: grupos humanos enfrentados al frío, a la pérdida, a la incertidumbre, y obligados a construir sentido en un mundo hostil. El relato que sigue no es una reconstrucción histórica ni una hipótesis científica, sino una pequeña obra literaria original de ficción, que está anclada en lo que hoy sabemos sobre los neandertales y su relación con el fuego. Una forma de acercarnos, desde la imaginación informada, a una de las experiencias más decisivas de nuestra historia como especie.
    Desde tiempos muy antiguos, muchas culturas han contado historias sobre un fuego que no estaba dado, sino que fue obtenido, robado o entregado tras un acto de riesgo. Ese motivo —presente en mitos muy distintos entre sí— no habla solo del origen de una técnica, sino de algo más profundo: la experiencia humana de atravesar la oscuridad y asegurar la continuidad del grupo. En pleno invierno, cuando la noche se alarga y el frío obliga a reunirse, el fuego se convierte en más que calor: es centro, memoria y promesa de supervivencia. Celebraciones actuales como la Navidad, con su énfasis en la luz en medio de la oscuridad, la reunión familiar y el recuerdo de los ausentes, no descienden directamente de esos mitos antiguos, pero dialogan con la misma necesidad humana recurrente. Este episodio se sitúa en ese cruce: entre ciencia, mito y memoria, aprovechando un momento del año que sigue recordándonos por qué encender una llama —real o simbólica— nunca ha sido un gesto trivial.
    Es probable que nunca lleguemos a conocer las palabras específicas con las que los neandertales nombraron el fuego, el viento o a los animales que compartieron su entorno. Tampoco podemos reconstruir con precisión los relatos que transmitieron ni el significado consciente que atribuían a ciertos gestos repetidos. Sin embargo, la evidencia disponible permite afirmar que, frente a condiciones ambientales adversas, estos grupos humanos se reunían alrededor del fuego, compartían recursos, cuidaban a individuos vulnerables y mantenían vínculos sociales con quienes habían muerto. En ese conjunto de prácticas —el control del fuego, la cohesión del grupo y la preservación de la memoria social— se reconoce un patrón profundamente humano, observable a lo largo del tiempo y del registro arqueológico. Antes de los sistemas simbólicos formalizados y de los calendarios, ya existía la necesidad de luz en la oscuridad, de calor frente al frío y de continuidad frente a la pérdida. Es en ese terreno común donde el pasado profundo y el presente se encuentran.
    Antes de los calendarios.
    Antes de los dioses.
    Antes de las fechas.
    Los humanos ya se reunían alrededor del fuego
    para no morir de frío
    y para no olvidar a los suyos.
    Eso es lo que sabemos.
    Eso es lo que imaginamos.
    Música del capítulo
    Dead Can Dance - Nierika
    Music For - Slow Shamanic Drums - Grounding to Mother Gaia
    Paleowolf - Eternity in Winter / Ethereal Norse Ambient
    Chefelf - White Christmas (8bit)
    Queensrÿche - White Christmas
    Enlaces
    Davis, R., Hatch, M., Hoare, S. et al. (2025). Earliest evidence of making fire. Nature. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/398548638_Earliest_evidence_of_making_fire
    1 hr 44 min
  • Recordando a Theodosius Dobzhansky a 50 años de su muerte
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    Theodosius Dobzhansky, fue una de las figuras más importantes en la biología en el siglo XX. Nacido en 1900 en la actual Ucrania, y formado inicialmente en el ambiente científico ruso, emigró hacia los Estados Unidos en 1927 para integrarse en el laboratorio de Thomas Hunt Morgan, que en ese momento era el epicentro mundial de la genética experimental. Allí, trabajando con la mosca de la fruta, Drosophila, desarrolló las ideas que lo convertirían en un pilar de la síntesis moderna de la evolución. Antes de Dobzhansky, la biología evolutiva era un mosaico de enfoques separados: los naturalistas y los paleontólogos describían la evolución desde una perspectiva macroscópica, mientras que los genetistas estudiaban mutaciones y herencia pero sin un marco unificador. Dobzhansky fue quien articuló una visión coherente que integraba ambos mundos. Su libro de 1937 Genetics and the Origin of Species, demostró que los mecanismos propios del enfoque genético como la variación, la mutación, la recombinación y que las fuerzas como la selección natural, la deriva genética y el flujo génico, eran suficientes para explicar la adaptación y la especiación en poblaciones reales. Con ello, no solo fundó la genética de poblaciones moderna, sino que estableció una base sólida para comprender cómo cambian las especies a lo largo del tiempo. Su trabajo transformó la investigación evolutiva al pasar del laboratorio a la naturaleza: Dobzhansky estudió poblaciones silvestres de Drosophila y mostró que esta especia poseía una diversidad genética mucho más rica de lo que se creía, revelando que la evolución no es una reliquia del pasado, sino un proceso activo y continuo.
    El impacto de Dobzhansky trascendió ampliamente el ámbito teórico. Su enfoque empírico y su insistencia en combinar genética, ecología y historia natural dieron forma a gran parte de la biología evolutiva contemporánea. Mostró cómo los factores ambientales modulan la eficiencia de los genes, también el cómo la adaptación es un diálogo permanente entre los organismos y su entorno, y además cómo la variación genética es el combustible indispensable de la selección natural. En su obra además, reflexionó con profundidad sobre la biología humana y las implicaciones culturales de la evolución, siempre combatiendo las ideas pseudocientíficas en torno al concepto de raza. Su célebre frase de 1973 “Nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución”, sintetiza su legado intelectual y se ha convertido en una de las afirmaciones más citadas en la historia de las ciencias de la vida. Hoy, muchas de las áreas más dinámicas de la investigación, como la genómica poblacional, la genética de la conservación, los estudios sobre adaptación rápida al cambio climático, la evolución de microorganismos y los virus, incluso la medicina personalizada, continúan construyéndose sobre los principios que él ayudó a formular. Dobzhansky no solo resolvió un problema histórico de integración en la biología: enseñó a generaciones enteras a pensar evolutivamente. Su obra sigue viva porque sigue siendo útil, porque explica fenómenos actuales y porque ofrece un marco conceptual que permite entender desde los patrones globales de biodiversidad hasta las mutaciones que surgen en el interior de una célula. En la confluencia entre rigor experimental, reflexión filosófica y compromiso con la claridad científica, Dobzhansky dejó una huella que aún marca el camino de la biología moderna.
    Hoy a 50 años de su muerte, nuestra máquina del tiempo nos permitirá hacer un viaje hasta la ciudad de Nemyriv, hacia los primeros días del siglo XX, donde podremos conocer de cerca su historia, y el legado científico que ha llegado hasta nosotros.
    Música del Capítulo
    Zach Bjorklund - Land Of Brilliant Lights
    Dream Clinic - Lords Of Steel
    Biorythmicbear - It's a Lo-Fi 8 Bit Christmas Medley
    Sershen & Zaritskaya - All Alone On Christmas
    Enlaces
    Ayala, F.J. (1985). «Theodosius Dobzhansky». Biographical Memoirs of the National Academy of Sciences 55: 163-213. Disponible en:
    https://web.archive.org/web/20240809165833/https://www.nasonline.org/wp-content/uploads/2024/06/dobzhansky-theodosius.pdf
    Barahona, A., & Ayala, F. J. (2005). Theodosius Dobzhansky's role in the emergence and institutionalization of genetics in Mexico. Genetics, 170(3), 981–987. Disponible en:
    https://doi.org/10.1093/genetics/170.3.981
    Brisco-Ford E. 1975. Theodosius Grigorievich Dobzhansky, 25 January 1900 - 18 December 1975. Biogr. Mems Fell. R. Soc. (23): 58–89. Disponible en: https://doi.org/10.1098/rsbm.1977.0004
    Castro Moreno, J.A. (2013). ¿NADA EN BIOLOGÍA TIENE SENTIDO SI NO ES A LA LUZ DE LA EVOLUCIÓN? Ciência & Educação (Bauru), vol. 19, núm. 4, pp. 971-994 Disponible en:
    http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=251029395012
    Kryzhanovska M.A., Z.M. Prokopiak H.M. Holinei. (2025). Theodosius Dobzhansky: his life and scholarly contributions. Faktori eksperimental noi evolucii organizmiv 36:168-173 Disponible en:
    http://utgis.org.ua/journals/index.php/Faktory/article/view/1732
    Palamarchuk M. (2023).(Un)celebrated Ukrainians Who Changed the Course of History: Theodosius Dobzhansky. The latter-day Darwin from Nemirov. Kyiv Post. Disponible en:
    https://www.kyivpost.com/post/18563
    Sydow, M.von. (2012). From Darwinian Metaphysics towards Understanding the Evolution of Evolutionary Mechanisms. A Historical and Philosophical Analysis of Gene-Darwinism and Universal Darwinism. Disponible en: https://library.oapen.org/bitstream/handle/20.500.12657/32492/1/610358.pdf
    1 hr 38 min
  • Australopithecus deyiremeda - dejando huellas en la tierra y sombras en las ramas
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    Yo fui Deyiremeda, pero me decían Deyi, un "pariente cercano" en lengua afar. Mi día empezaba al amanecer, con el sol que caia sobre la sabana y los bosquecillos. Caminaba balanceándome ligeramente, sintiendo la tierra bajo mis pies con dedos curvos y flexibles. A diferencia de mis vecinos, los afarensis, la familia de Lucy, que pisaban firmes en las llanuras abiertas comiendo hierbas y raíces de sabana, yo prefería los árboles. Mi pie tenía un pulgar que me resultaba ideal para agarrarme a ramas y escapar de los leopardos y otros grandes animales que nos cazaban. Allí en lo alto, recolectaba frutos, hojas tiernas y nueces de plantas, así como algunos insectos en las sombras frescas; mis dientes eran pequeños, con los caninos simples, estaban hechos para esa dieta basada en plantas, pero no para masticar cosas duras.
    Trepaba para descansar o huir, sintiendo el viento en mi pelaje, y en el suelo empujaba con el segundo dedo para equilibrar mi marcha entre cielo y tierra. Vivíamos cerca de los afarensis en Woranso-Mille, pero sin competir mucho: ellos en zonas abiertas con pastos, pero yo en los rincones más boscosos. Era una coexistencia pacífica en un mundo cambiante, donde el clima secaba los bosques y nos empujaba a adaptarnos. Un día, un temblor marcó el fin de mi era. Millones de años después, mis huesos –como la mandíbula juvenil o mi pie parcial– fueron desenterrados por científicos, quienes analizaron los isótopos de carbono para confirmar mi dieta arbórea y mi pie para probar que la trepada persistía. Mi historia, se publicó en un artículo de Nature hacia finales de noviembre de 2025, y en el muestra que la evolución era un baile ramificado entre ramas y suelo, con primos como yo. Desde el pasado, les digo a Uds. que me escuchan, que miren atrás, ya que en mis pasos está el inicio de los suyos.
    El descubrimientos de Lucy, el famoso esqueleto de Australopithecus afarensis hallado en 1974 por Donald Johanson, mostró que nuestros ancestros eran bípedos, con pies adaptados al suelo pero aún mantenían una morfología arbórea, y una dieta mixta con recursos disponibles tanto en los bosques como en las sabanas, permitiendo a la especie de Lucy adaptarse a los cambios climáticos. Pero Lucy y los suyos no estaban solos, en 2015 se propuso la existencia de otra especie: Australopithecus deyiremeda, que se encontró a unos 35 km de la localidad de Hadar. Con esta propuesta, los científicos se tomaron las cosas con calma, ya que esta descripción se basaba en mandíbulas y dientes por lo cual en ese momento no hubo consenso total. Sus descubridores la vieron distinta de la especie de Lucy, ésto por sus dientes más pequeños y sus mandíbulas más robustas, sugiriendo con esto la existencia de unas diversidad homínida mayor a la que se esperaba. Los críticos, de forma coherente, cuestionaron la validez de Australopithecus deyiremeda, por las escasas muestras y también por la posible variaciones que se da de manera natural dentro de las especies, debatiendo con estos argumentos si ésta era una especie real o solo una forma de Australopithecus afarensis.
    Este estudio, que vamos a revisar el día de hoy describe 13 nuevos fósiles de Australopithecus deyiremeda en la localidad de Burtele, datados entre 3.59 y 3.33 millones de años y muestran que A. deyiremeda se puede diferenciar de manera válida y lo comparan con otras especies como Ardipithecus ramidus y A. afarensis. Este artículo valida la especie y pinta con esto un Plioceno africano más diverso, lo cual es importante porque influye en la forma en que hoy vemos nuestra evolución.
    Música del capítulo
    Melodic Music Extension - John Williams - Carol of the Bells Extended
    Futurescapes - Sci Fi Ambience - The Spire: Dark Atmospheric Sci Fi Ambient Music
    8 Bit Universe - All I Want for Christmas Is You (8-Bit Version)
    8 Bit Universe - Sleigh Ride (8-Bit Version)
    Shakin’ Stevens - Merry Christmas Everyone
    Enlaces
    Fuente
    Haile-Selassie, Y., Schwartz, G.T., Prang, T.C. et al. (2025). New finds shed light on diet and locomotion in Australopithecus deyiremeda. Nature. Disponible en:
    https://doi.org/10.1038/s41586-025-09714-4
    Para leer más
    Arizona State University. December 12, 2025. This 3.4 Million-Year-Old Foot Changes the Story of Human Origins. SciTechDaily. Disponible en:
    https://scitechdaily.com/this-3-4-million-year-old-foot-changes-the-story-of-human-origins/
    Haile-Selassie, Y., Saylor, B., Deino, A. et al. (2012). A new hominin foot from Ethiopia shows multiple Pliocene bipedal adaptations. Nature 483, 565–569. Disponible en:
    https://sites.lsa.umich.edu/wp-content/uploads/sites/430/2016/08/HaileSelassieal2012_BRTfoot.pdf
    Kimbel, W. H., & Delezene, L. K. (2009). Lucy redux: A review of research on Australopithecus afarensis. Yearbook of Physical Anthropology, 52, 2–48. Disponible en:
    https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ajpa.21183
    SWI swissinfo.ch. 26 noviembre 2025. Lucy´ coexistió con otra especie de Australopithecus, los deyiremeda. Sociedad Suiza de Radio y Televisión. Disponible en:
    https://www.swissinfo.ch/spa/lucy-coexisti%C3%B3-con-otra-especie-de-australopithecus%2C-los-deyiremeda/90509464
    Wood, B., & Lonergan, N. (2008). The hominin fossil record: taxa, grades and clades. Journal of anatomy, 212(4), 354–376. Disponible en:
    https://doi.org/10.1111/j.1469-7580.2008.00871.x
    Capítulos que enlazan con este:
    Australopithecus deyiremeda
    Ivoox:
    https://www.ivoox.com/australopithecus-deyiremeda-audios-mp3_rf_160999116_1.html
    Spotify:
    https://open.spotify.com/episode/5EEsKcHjDmBRHlH50xmHe3
    Apple Podcast:
    https://podcasts.apple.com/es/podcast/australopithecus-deyiremeda/id1523594758?i=1000732744389
    1 hr
  • Australopithecus africanus un paso más sobre el puente que lleva hasta la humanidad
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    Hace millones de años, en los paisajes abiertos y boscosos del sur de África, caminó una criatura que llevaba en su cuerpo las huellas de un cambio profundo. No era un simio, pero tampoco un ser humano; era algo intermedio, una forma de vida que empezaba a mirar el mundo desde una nueva altura. Su andar erguido, su curiosidad y su capacidad de adaptación marcaron el comienzo de una historia que, con el tiempo, nos llevaría hasta nosotros mismos. En una época en la que los truenos del clima moldeaban la tierra, y las sabanas se extendían bajo el sol africano, surgió una especie que guardaba en su anatomía las claves del futuro. Sus fósiles, descubiertos décadas más tarde, despertarían preguntas que aún hoy siguen resonando: ¿cuándo empezamos a ser humanos? ¿Qué nos separa de los demás primates? ¿Y qué papel jugó esta antigua criatura en el largo camino de la evolución?
    Australopithecus africanus es una de las especies más emblemáticas del linaje australopitecino y ocupa un lugar crucial en la historia evolutiva humana. Vivió en el sur de África hace entre 3,3 y 2,1 millones de años, y su descubrimiento marcó un punto de inflexión en la comprensión de nuestros orígenes. Con un cuerpo adaptado tanto al bipedismo como a la trepa, A. africanus representa una forma de transición entre los australopitecos más primitivos y los primeros representantes del género Homo. Fósiles célebres como “Mrs. Ples” y el niño de Taung ayudaron a demostrar que la humanidad más antigua surgió en África, y no en Asia o Europa, como se creía en el siglo XX. Más que un simple antepasado, Australopithecus africanus simboliza una etapa clave en la evolución del comportamiento, la locomoción y la inteligencia, un puente biológico y temporal entre los simios ancestrales y los primeros humanos que, siglos después, mirarían atrás para reconocerse en él.
    Este capítulo es un viaje hacia ese pasado remoto, hacia una especie que desafió las ideas establecidas y que, desde su silencio de piedra, continúa hablándonos sobre los orígenes de la humanidad. Una historia de descubrimiento, de debate y de asombro científico que comenzó hace casi un siglo, cuando los huesos de un antiguo habitante del sur de África revelaron que el linaje humano tenía raíces mucho más profundas de lo que nadie había imaginado.
    Música del capítulo
    Scott Buckley - A Kind Of Hope
    Music For - Indian Flute Music • Yoga & Meditation • Pure Positive Vibes
    Music For - AFRICAN DRUM MUSIC • Tribal Beats • Shaman Dance • Unleash your Primal Self
    8 Bit Universe - Def Leppard - Foolin [8 Bit]
    FireHouse - Love of a Lifetime
    Enlaces
    Almécija S. et al. (2015). Comment on “Human-like hand use in Australopithecus africanus”. Science 348,1101-1101D. Disponible en:
    https://www.science.org/doi/epdf/10.1126/science.aaa8414
    Arias-Martorell, J., Potau, J. M., Bello-Hellegouarch, G., & Pérez-Pérez, A. (2015). Like father, like son: assessment of the morphological affinities of A.L. 288-1 (A. afarensis), Sts 7 (A. africanus) and Omo 119-73-2718 (Australopithecus sp.) through a three-dimensional shape analysis of the shoulder joint. PloS one, 10(2), e0117408. Disponible en:
    https://doi.org/10.1371/journal.pone.0117408
    Braga, J., Samir, C., Fradi, A. et al. Cochlear shape distinguishes southern African early hominin taxa with unique auditory ecologies. Sci Rep 11, 17018 (2021). Disponible en:
    https://doi.org/10.1038/s41598-021-96543-w
    Clarke R.J., Pickering T.R., Heaton J.L, Kuman K. (2021). The Earliest South African Hominids. Annual Review of Anthropology. Vol. 50:125-143 Disponible en:
    https://doi.org/10.1146/annurev-anthro-091619-124837
    L. Georgiou, C.J. Dunmore, A. Bardo, L.T. Buck, J. Hublin, D.H. Pahr, D. Stratford, A. Synek, T.L. Kivell, & M.M. Skinner. (2020). Evidence for habitual climbing in a Pleistocene hominin in South Africa, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 117 (15) 8416-8423. Disponible en:
    https://doi.org/10.1073/pnas.1914481117
    Granger, D. E., Stratford, D., Bruxelles, L., Gibbon, R. J., Clarke, R. J., & Kuman, K. (2022). Cosmogenic nuclide dating of Australopithecus at Sterkfontein, South Africa. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 119(27), e2123516119.
    Disponible en: https://doi.org/10.1073/pnas.2123516119
    Harper, C. M., Zipfel, B., DeSilva, J. M., McNutt, E. J., Thackeray, F., & Braga, J. (2022). A new early hominin calcaneus from Kromdraai (South Africa). Journal of anatomy, 241(2), 500–517. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9296044/pdf/JOA-241-500.pdf
    Joannes-Boyau, R., Adams, J. W., Austin, C., Arora, M., Moffat, I., Herries, A. I. R., Tonge, M. P., Benazzi, S., Evans, A. R., Kullmer, O., Wroe, S., Dosseto, A., & Fiorenza, L. (2019). Elemental signatures of Australopithecus africanus teeth reveal seasonal dietary stress. Nature, 572(7767), 112–115. Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41586-019-1370-5
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    Kuljian C. Contesting a legendary legacy: A century of reflection on Raymond Dart and the Taung skull. S Afr J Sci. 2025;121(1/2), Art. #18323. Disponible en: https://doi.org/10.17159/sajs.2025/18323
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    Peterson, A., Abella, E. F., Grine, F. E., Teaford, M. F., & Ungar, P. S. (2018). Microwear textures of Australopithecus africanus and Paranthropus robustus molars in relation to paleoenvironment and diet. Journal of human evolution, 119, 42–63. Disponible en:
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    Schroeder L, Roseman CC, Cheverud JM, Ackermann RR (2014) Characterizing the Evolutionary Path(s) to Early Homo. PLoS ONE 9(12): e114307. Disponible en: https://journals.plos.org/plosone/article/file?id=10.1371/journal.pone.0114307&type=printable
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    Strait, D. S., Weber, G. W., Neubauer, S., Chalk, J., Richmond, B. G., Lucas, P. W., Spencer, M. A., Schrein, C., Dechow, P. C., Ross, C. F., Grosse, I. R., Wright, B. W., Constantino, P., Wood, B. A., Lawn, B., Hylander, W. L., Wang, Q., Byron, C., Slice, D. E., & Smith, A. L. (2009). The feeding biomechanics and dietary ecology of Australopithecus africanus. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 106(7), 2124–2129. Disponible en: https://doi.org/10.1073/pnas.0808730106
    Štrkalj, G. (2000). Becoming a hominid: Notes on the early taxonomy of Australopithecus. Anthropological Review, 63, 31–38. Disponible en: https://doi.org/10.18778/1898-6773.63.03
    Stynder D.D. A record of human evolution in South Africa. Disponible en: https://biodiversityexplorer.info/mammals/primates/human_evolution_in_sa-stynder.pdf
    Thackeray J.F. (2017). A History of Research on Human Evolution in South Africa from 1924 to 2016. The Revue de Primatologie. 7(2016). Disponible en:
    https://journals.openedition.org/primatologie/2708
    Episodio que conecta con éste
    La guerra de los cráneos: en busca del eslabón perdido
    Ivoox
    https://www.ivoox.com/guerra-craneos-busca-del-audios-mp3_rf_80318862_1.html
    Spotify
    https://open.spotify.com/episode/6Tqf0JMMhxhwnHRkJmvcnB
    Apple Podcast
    https://podcasts.apple.com/us/podcast/la-guerra-de-los-cr%C3%A1neos-en-busca-del-eslab%C3%B3n-perdido/id1523594758?i=1000546629518
    1 hr 20 min
  • Somos legión - Una mirada al ser colectivo - Holobiontes
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    Durante siglos, la biología describió la vida como una colección de individuos separados, cada uno con sus propios límites y funciones. Sin embargo, debajo de esa aparente independencia, la naturaleza siempre escondió una serie de alianzas silenciosas. Desde los líquenes, extrañas mezclas de hongos y algas que crecen sobre las rocas y árboles, hasta las raíces de las plantas y los intestinos de los animales, la vida se ha tejido a partir de asociaciones. Aun así, la ciencia tardó mucho en reconocerlo. Fue hasta bien entrado el siglo XX cuando la bióloga estadounidense Lynn Margulis desafió la idea del individuo autosuficiente. Su trabajo sobre la simbiosis y la endosimbiosis seriada reveló que los grandes cambios evolutivos podían surgir de la cooperación entre especies. En ese contexto, Margulis propuso una palabra nueva y poderosa: holobionte, un término que significa literalmente “ser vivo completo”. Con éste nombre quiso expresar que ningún organismo está solo, que cada ser es, en realidad, una comunidad de vidas que conviven y prosperan juntas.
    Hoy, esa visión ha cambiado profundamente nuestra manera de entender la biología. El concepto de holobionte describe al conjunto formado por un organismo y todos los microorganismos que habitan en él: bacterias, hongos, arqueas, virus y otros compañeros diminutos que participan en su equilibrio. Estos socios invisibles determinan aspectos esenciales de la existencia, desde la digestión y la inmunidad hasta la capacidad de adaptarse al entorno. En el mar, en los bosques o dentro de nuestro propio cuerpo, cada forma de vida funciona como una red simbiótica. La biología moderna ha comenzado a ver en los holobiontes no solo sistemas ecológicos interdependientes, sino también posibles unidades evolutivas, donde la selección actúa sobre el conjunto y no sobre las partes aisladas. Comprender esto nos obliga a replantear una idea antigua: tal vez la vida no se trate de competir, sino de coexistir.
    Nuestro viaje de hoy nos llevará a mirar la vida desde otro ángulo, desde ese lugar donde los límites del “yo” se vuelven difusos, y trataremos de profundizar en el hecho de que ningún ser está realmente solo, que todo organismo es en realidad una comunidad en movimiento. Los holobiontes hoy nos invitan a entender la existencia no como una lucha entre individuos, sino como una red de colaboraciones invisibles que hacen posible cada respiración, cada hoja, cada pensamiento. Comprenderlos es aprender que la vida, en su forma más profunda, siempre se conjuga en plural.
    Música del capítulo
    othopux – Epic Oddisey
    Inspiritana music by Cale Alit - Persian Santoor
    8 BITS Music - Ringo Starr - Here's To The Nights Chiptune version
    Ringo Starr - Wrack My Brain
    Enlaces
    Baedke, J., Fábregas-Tejeda, A., & Nieves Delgado, A. (2020). The holobiont concept before Margulis. Journal of experimental zoology. Part B, Molecular and developmental evolution, 334(3), 149–155. Disponible en: https://doi.org/10.1002/jez.b.22931
    Bordenstein, S.R. & Theis, K.R. (2015). Host Biology in Light of the Microbiome: Ten Principles of Holobionts and Hologenomes. PLOS Biology, 13(8): e1002226. Disponible en:
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    1 hr 36 min
  • Cuando la biología se convierte en robótica: un viaje al mundo de los biobots
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Los biobots son diminutos robots hechos con células vivas en lugar de piezas metálicas o electrónicas, capaces de moverse por sí mismos gracias a la energía natural de las propias células. No son organismos completos, sino pequeños grupos de tejido cultivados en laboratorio y diseñados para estudiar y aprovechar las capacidades biológicas del cuerpo. Su funcionamiento depende del tipo de célula empleada: algunas versiones usan células musculares que se contraen como mini motores, mientras que otras utilizan células con cilios, unos diminutos “pelitos” que baten rítmicamente y permiten el desplazamiento, como ocurre en los pulmones humanos al mover el moco. Esta tecnología combina biología e ingeniería para crear sistemas que se comportan como máquinas vivas, capaces de responder a su entorno y realizar movimientos coordinados, abriendo posibilidades para transportar fármacos, limpiar microcontaminantes o explorar tejidos a microescala. Hoy en la seccion Galerías del Saber vamos a revisar un artículo llamado “AggreBots: Configurando CiliaBots mediante agregación tisular modular guiada”, publicado por el investigados Dhruv Bhattaram de la Carnegie Mellon University y su equipo en 2025, presenta un enfoque innovador en la creación de biobots que se construyen usando un método llamado agregación tisular modular guiada, que consiste en organizar células de manera controlada para formar estructuras más grandes y funcionales. Una de las características más interesantes de este enfoque es que permite construir cilios, estructuras similares a pequeños pelitos, que se utilizan para generar movimiento y coordinación dentro de estos robots biológicos. A diferencia de los robots tradicionales de metal o plástico, estos biobots son flexibles y suaves, lo que les da una relación más natural con su entorno. La metodología descrita en el artículo detalla cómo se pueden configurar y ensamblar células para construir formas precisas, un proceso que combina conceptos de biología, ingeniería y robótica. La idea central es que a partir de unidades simples y pequeñas, se pueden crear sistemas complejos y organizados que funcionen de manera controlada.
    Nuestro viaje de hoy nos llevará a explorar este mundillo, en el cual hoy se logra la combinación de la biología con la tecnología para abrir nuevas formas de crear herramientas vivas, capaces de moverse y realizar tareas simples.
    Fuente:
    Bhattaram D. et al, (2025). AggreBots: Configuring CiliaBots through guided, modular tissue aggregation, Science Advances. 11(39). Disponible en:
    https://www.science.org/doi/epdf/10.1126/sciadv.adx4176
    Enlaces
    Blackiston, D., Kriegman, S., Bongard, J., & Levin, M. (2023). Biological Robots: Perspectives on an Emerging Interdisciplinary Field. Soft robotics, 10(4), 674–686. Disponible en: https://doi.org/10.1089/soro.2022.0142
    He, S.; Liu, S.; Li, X.; Ye, M.; Wu, H.; Song, J. (2025) A review: exploring the designs of bio-bots. Soft Sci., 5, 5. Disponible en: http://dx.doi.org/10.20517/ss.2024.50
    Mostafa Essam Eissa. May 2025. “BIOBOTS - THE FUTURE OF BIOMEDICAL ENGINEERING: A MINI REVIEW”. Universal Journal of Pharmaceutical Research, vol. 10, no. 2, Disponible en:
    https://ujpronline.com/index.php/journal/article/view/1319
    Música del capítulo
    othopux - Relucting fire
    Futurescapes - The Spire: Dark Atmospheric Sci Fi Ambient Music
    8BitRenditions - Don Henley - The Boys of Summer (8-Bit)
    Mott the Hoople - Monte Carlo
    46 min

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