Es un secreto a voces que hay dos comunidades autónomas, cada una de un signo político, que hacen una labor realmente importante por la Fiesta de los toros. Estas son Andalucía y, por supuesto, Castilla La Mancha.
Castilla La Mancha ha estado toda la temporada retransmitiendo corridas de toros en su televisión pública, emitiendo corridas de toros históricas, de forma retrospectiva, además ha tenido un gran éxito los dos programas de toros de la cadena: La Puntilla y Tiempo de Toros, además de otras cuestiones como los certámenes "Soy Novillero" y "Soy rejoneador". También profusa un gran apoyo en la radio autonómica. Apoyo decidido y firme encabezado por la presidenta de la Comunidad de Castilla La Mancha, Dolores de Cospedal y seguido por el Consejero de Cultura y Educación, Marcial Marín.
En días pasados se celebró la I Mesa Taurina, en Cuenca, con todos los estamentos del sector, y se intentó poner las bases para una optimización de todos los recursos del toro que tiene Castilla La Mancha. Me parece realmente extraordinario que haya estos movimientos además de esa declaración que se hizo en su día como Bien de Interés Cultural. No se si es suficiente pero al menos se están dando pasos en este sentido.
Y muy importante es que aquello que en verano empezó a tomar cuerpo es una realidad como es el I Congreso Nacional de Tauromaquia previsto para el mes de mayo en Albacete. Todo esto está muy bien. Al igual que el esfuerzo que hace la comunidad andaluza, en todos los sentidos, difusión en televisión y luego en apoyo a las escuelas de Tauromaquia. Pero repito lo que decía el jueves pasado en esta revista, en el artículo "Al ataquéee", con motivo de la votación en el Parlamento Europeo, o que el Tribunal Constitucional no se haya pronunciado aún en el tema Barcelona. Han ocurrido cosas realmente desagradables en Europa que afectan, sobretodo, al PSOE, Izquierda Unida, Ciutadans y UPyD y también el mirar hacia otro lado del Partido Popular.