En este segundo capítulo de la quinta temporada arrancamos con alergias, rimas que no debieron existir y una palabreja que parece inventada pero no: rodrigar. Y sí, también existe rodrigón, rodriga y hasta rodrigazón, porque el idioma de la vid es una pasada. El vitólogo de hoy es Nelson Shaulis, el padre o el tío serio de la gestión del canopy, inventor de una cosa rara que se llama GDC.
En actualidad científica contamos con David Gramaje para hablar no sólo de yesca, sino del patobioma, microbioma, postulados de Koch que se tambalean y plantas que no se comportan como en los esquemas de los libros. Spoiler: como en las pelis buenas, no hay un malo malísimo, sino una cuadrilla detrás de la trama.
Y en el #Wineshit, Irene nos cuenta qué es eso de “no siento nada”: amor moderno, algoritmos y red flags. Igualito que elegir un vino. Conclusión para impacientes, en el vino, como el amor, va un poco más de emocionarse y, sí, de flirtear con la posibilidad de cagarla.
Lo de siempre, capítulo largo, algo caótico, pero bien rodrigado. Como debe ser