Complejo de la compensación afectiva: El Rey David
Hay personas que no viven desde la carencia de dones, sino desde la carencia de amor integrado.
No les faltó talento, ni oportunidades, ni incluso el reconocimiento de Dios. Pero algo en su interior quedó sin sanar. David es uno de los personajes más luminosos y más frágiles de toda la Escritura.
Es amado por Dios, elegido desde joven, ungido rey, músico, poeta, valiente y carismático. Y, sin embargo, es también profundamente vulnerable en su mundo afectivo. David no peca porque sea malo, peca porque intenta llenar vacíos legítimos de forma ilegítima.
Su herida no es la falta de amor, sino la incapacidad de sostenerlo sin devorarlo. Hoy veremos cómo un corazón elegido puede desordenarse cuando el hambre afectiva no es sanada.