Es un gran privilegio trabajar en la Obra Misionera. Implica sacrificios: lgrimas, tristezas, humillacin, maltratos, ofensas y hasta la muerte. El Misionero tiene que enfrentarse al diablo, principados y potestades de las tinieblas. Este privilegio, tambin puede ser para mujeres santas de Dios: que oran, ayunan, estudian la Palabra de Dios y reciben el poder del Espritu Santo.