La Luftwaffe se convirtió en un componente esencial en las campañas militares alemanas. Operando en apoyo de las fuerzas terrestres, ayudó a que los ejércitos alemanes conquistaran la mayor parte del continente europeo en una serie de cortas y decisivas campañas en los nueve primeros meses de la guerra. Sufrió su primera derrota contra la Real Fuerza Aérea Británica (RAF) durante la Batalla de Inglaterra en 1940. A pesar de este revés la Luftwaffe siguió resultando formidable y en junio de 1941 se embarcó en la búsqueda de Hitler de un imperio en Europa oriental por medio de la invasión de la Unión Soviética (Operación Barbarroja), con un gran éxito inicial. Sin embargo, las victorias de la Luftwaffe en la Unión Soviética se vieron frenadas en el invierno ruso de 1941-1942.