Un poema devocional narrado por Joriel, lleno de gratitud y entrega a Ntr. Señor de la Vida, Patrón de mi pueblo "Belmez de la Moraleda". Déjate guiar por estas palabras y siente la luz que transforma corazones. Ideal para momentos de oración y reflexión.
Me siento bendecido, Señor,
por haber consolado mi corazón
en los momentos de dolor.
Sólo Tú sabes mi camino,
cuánto he sufrido
por andar perdido.
Cuántos momentos de silencio
he pasado hablando contigo,
y cuánto consuelo he sentido.
Me has ayudado tanto
que siempre estaré a tu lado,
pues tu luz ha llegado a mí.
Tu belleza tiene un secreto
que muchos desean contemplar;
cuántos corazones anhelarían tenerla.
Tu rostro muestra la tristeza
de un mundo lleno de pena,
por aquellos a quienes tanto velas
y cuyo cambio esperas.
En un lugar oscuro y apartado
fuiste hallado y encontrado;
y en ese mismo lugar
fuiste rescatado.
Aquel pastor, de nombre Eufrasio,
fue quien de ese sitio te sacó;
y desde ese momento
fuiste nuestro patrón.
Tu bello rostro resplandece;
iluminas a quien a Ti se acerca
para encaminarlo
por la senda que merece.
Ilumina y protege,
Señor de la vida,
a este pueblo que en Ti confía
y con anhelo tu luz necesita.
Guíanos, Señor nuestro,
muéstranos el amor
que brota de tu corazón.
Ayúdame a caminar;
déjame tu rostro acariciar
y tus manos besar.
Hace tiempo deseaba escribir
lo que tanto quería decir:
gracias por la luz que recibí
y por todo lo que haces por mí.
Estas palabras salen de mi corazón,
un corazón lleno de amor,
porque mi luz
es el reflejo de tu resplandor.
Joriel