Nos extrañamos a menudo cuando nuestros planes no salen según como lo habíamos pensado. Incluso llegamos a discutir y a pedir explicaciones a Dios.
En la Biblia encontramos la respuesta a esto, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
El Profeta Isaías nos lo muestra (55:8-9), o Daniel (2:21-22), así como el Evangelio de Mateo en su capítulo 20:1-15.
Dejémonos guiar por Dios.