Con aquel mouse que guiaba con la retina, nos habló, se rió, recordó nombres, hizo bromas. Y en cada palabra suya, en cada mirada, sentí que eras Tú, Jesús, quien sonreía desde esa cama.
Con aquel mouse que guiaba con la retina, nos habló, se rió, recordó nombres, hizo bromas. Y en cada palabra suya, en cada mirada, sentí que eras Tú, Jesús, quien sonreía desde esa cama.