Desde que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le confirmara al mundo la muerte de Osama Bin Laden, el mal manejo de la información por parte de su administración sobre los pormenores de la 'Operación Gerónimo' derivó en diferentes salidas en falso y constantes contradicciones por parte de sus más cercanos colaboradores, que de momento han dejado más incertidumbres que certezas.
Las inexactitudes también conllevaron el surgimiento de teorías conspirativas. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Cambridge, el 66% de los paquistaníes no creen que las Fuerzas Especiales de EE.UU. hayan matado al líder de Al Qaeda, mientras que el portal de internet Yahoo reveló que las búsquedas sobre la posibilidad de que el terrorista no esté muerto ocuparon el primer lugar entre el lunes y el martes.
Washington ha buscado evitar la controversia y se ha negado a aportar más detalles. Ante las dudas que surgieron por el lanzamiento del cuerpo del líder de Al-Qaeda al mar, el director de la CIA informó que las fotografías del cadáver serían reveladas. La Casa Blanca decidió no hacerlo “por el impacto que las imágenes pudieran tener”. A pesar de esto, el miércoles en la tarde, una alta fuente de la Administración Obama le filtró a la agencia Reuters unas fotografías de las otras cuatro personas que murieron durante el operativo.