El caso de las Agujas de La Seca, en Valladolid, es uno de los episodios más inquietantes y curiosos de la crónica negra y el folclore médico de Castilla y León. El suceso se centra en la figura de una joven que, supuestamente, comenzó a expulsar cientos de agujas de coser a través de su piel. Lo que en principio se planteó como un fenómeno inexplicable o incluso sobrenatural, pronto atrajo la atención de especialistas médicos y medios de comunicación de la época, convirtiendo al pequeño municipio vallisoletano en el foco de un intenso debate entre la sugestión colectiva y el trastorno psicológico.
Con el paso del tiempo y tras exhaustivas investigaciones, el caso fue perdiendo su aura de misterio para ser analizado desde una perspectiva clínica. Las autoridades sanitarias determinaron que se trataba de un caso de autolesión vinculado a un trastorno de la personalidad, donde la propia protagonista se introducía los objetos bajo la dermis para posteriormente "expulsarlos". Aunque el componente místico se desvaneció, el nombre de La Seca quedó marcado en la memoria popular como un ejemplo fascinante de cómo un drama personal puede derivar en un fenómeno social de gran impacto.