Pedro Pérez explora la arqueología forense a través de su obra sobre crímenes y enigmas del pasado. El autor explica cómo el análisis de restos óseos y el contexto de los yacimientos permiten diferenciar entre accidentes, sacrificios rituales o asesinatos antiguos. Mediante ejemplos emblemáticos como la momia Ötzi, la masacre de La Hoya y el origen del mito de los vampiros, se examina la violencia como un rasgo persistente en la condición humana. La obra utiliza la evidencia científica para reconstruir sucesos trágicos, revelando que el miedo y la lucha por los recursos han motivado comportamientos brutales desde la prehistoria. Pérez destaca además que, aunque somos una especie capaz de gran crueldad, la arqueología también documenta actos de compasión y cuidado hacia los más vulnerables.