La Palabra Contemplada

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La Palabra Contemplada episodes

  • ¡Jesús Hijo de David, Ten compasión de mi!-30o. Domingo Ordinario
    En este domingo vemos el consuelo de Dios, quien sana y salva a su pueblo
    “¡Ha salvado el Señor a su pueblo, al Resto de Israel.” Jeremías 31:7
    En la primera lectura de este domingo el profeta Jeremías, escribiendo durante el exilio, proclama un oráculo de Dios contando  a los Israelitas la grandeza de la salvación que el Señor Dios efectuaría en ellos, rescatándolos del “país del norte” que es el imperio de Asiria, a donde habían sido exiliados.  “Den gritos por Jacob”, nos dice el profeta.  Jacob aquí representa a todo el pueblo de Israel, ya que Jacob por sus doce hijos fundó la nación de Israel.  Nos relata Jeremías que nada va impedir el retorno de los desterrados, el ciego, el cojo, la mujer embarazada, todos van a regresar, sin importar las dificultades.  Esto nos da la pauta para una reflexión sobre el significado espiritual de estas palabras.  ¿Cuántas veces nosotros pensamos que nos es imposible seguir a Dios porque somos pecadores?  Se nos hace imposible en nuestra debilidad el realizar nuestro llamado universal a la santidad.  Pero aquí nos dice Jeremías, entre esos que el Señor lleva de regreso a la tierra de la promesa, la tierra prometida están los ciegos, los cojos, las mujeres embarazadas.  ¡Para Dios no hay imposible!  Dios nos quiere llevar a nuestro destino, hacia la Jerusalén celestial, sea el estado en el que nos encontremos.  Solamente dile si al Señor, entregando tu vida a Él, y dando testimonio con tu vida de tu fe y de la salvación que Dios te ha dado.
     
    “Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.” – Hebreos 5:6
    En la segunda lectura de este domingo continua el tema de la semana pasada, hablando de Jesús como el verdadero Sumo Sacerdote.  Verdadero en el hecho de que Jesús sí de una vez por todas nos puede liberar del pecado, a diferencia del antiguo sacerdocio, que debía repetir los sacrificios de expiación por los pecados.  El sacrificio de Jesús en la cruz es por siempre eficaz e irrepetible.  De esta manera Jesucristo es el único sacerdote, los demás sacerdotes a través de la historia antes de su venida, son prefiguraciones de este único y perfecto sacerdocio de Cristo.  Ahora te puedes preguntar, ¿en dónde figuran los sacerdotes católicos, si el sacerdocio de Jesús en único? Bien, pues ellos son una extensión del sacerdocio de Cristo.  Ellos no actúan por su propia cuenta, sino en participación del sacerdocio de Cristo; “in persona Christi,” como lo dice la frase en Latín.  De esta manera, como la Iglesia enseña, cuando el sacerdote bautiza, es Cristo quién bautiza.  Cuando el sacerdote consagra las ofrendas, es Jesús quien las consagra.  Por eso nosotros los católicos brindamos ese respeto a nuestros sacerdotes. En estos días que la Iglesia nos presenta la imagen de Jesús como nuestro sumo sacerdote, oremos por todos nuestros sacerdotes, para que sean siempre fiel a su llamado y nos lleven siempre hacia la santidad.
     
    “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mi!”
    En el evangelio de este domingo tenemos este episodio tan conmovedor del ciego Bartimeo.  Que grande la fe de este hombre, quien al enterarse de que Jesús pasaba por ahí grita: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mi!”  Esta fe es digna de imitación, y de hecho la Iglesia lo ha inmortalizado, al hacer la esencia de su grito parte de la liturgia.  En el Rito Penitencial cada domingo, al congregarnos para adorar a Dios, sintiéndonos en su presencia, también nosotros aclamamos: “¡Señor ten piedad de nosotros, Cristo ten piedad de Nosotros!”

    La gente buscaba callar a Bartimeo, pero él gritaba con más fuerza.  ¿Cuántas veces el mundo también busca callar la voz de nuestra fe?  Como Bartimeo debemos perseverar en la oración y  seguir proclamando nuestra fe en Jesus quien nos salva.  Y llega el momento en que Jesús lo llama.  ¿Cuantas veces nuestro Dios no nos extiende el llamado?  Debemos imitar aquí también a Bartimeo, y de un salto,
    15 min
  • El Liderazgo Cristiano es Servicial-29o. Domingo Tiempo Ordinario
     
    En las lecturas de este domingo, la Iglesia nos presenta la visión de Dios concerniente al liderazgo: es un liderazgo basado en el servicio, y no el imponer nuestra voluntad. Imitemos a Jesús y a los santos que vivieron una vida de entrega a los demás.
     
    Siervo Sufriente
    En la primera lectura del profeta Isaías vemos uno de los pasajes conocidos como pasajes del “siervo sufriente.”  Estos pasajes son como destellos donde el profeta ve este personaje sufriendo, siendo entregado como sacrificio expiatorio por el pueblo.  Jesucristo con su muerte cumple esta visión, ya que en la cruz y por obediencia al Padre se entrega como ofrenda para el perdón de nuestros pecados.  Al leer las palabras del profeta y realizar que Jesús murió por ti y por mí, debería llenarnos de aliento y esperanza ante un Dios que amorosamente busca la comunión con nosotros.  Dios quiere estar contigo y conmigo.  Dios nos ama, y nos llama constantemente a la conversión, de manera que nuestras vidas reflejen la dignidad de este llamado.
     
    Jesús nuestro Sumo Sacerdote
    En la segunda lectura vemos como se le da el título de Sumo Sacerdote a nuestro Señor Jesús.  Un poco de explicación sobre lo que este título significa.  El Sumo Sacerdote era el primero en la jerarquía de los sacerdotes judíos.  Era el encargado de, una vez al año, pronunciar el santo nombre de Dios pidiendo perdón por los pecados del pueblo.  Jesús es el verdadero Sumo Sacerdote, porque en él se cumple lo que aquellos anunciaban.  Con el sacrificio de Pasión y muerte Jesús en su Ascensión es elevado al cielo, donde eternamente ofrece ejercita su sacerdocio, siempre intercediendo por todos los hombres, como nos enseña el CIC 662.  Nosotros, por nuestro Bautismo, también participamos en este carácter sacerdotal de Cristo, y con la unción del Espíritu Santo hemos sido consagrados como pueblo santo y sacerdotal.
    Jesucristo, en el maravilloso designio del plan de la Redención, es el ideal Sumo Sacerdote, ya que él, como verdadero Dios y verdadero hombre, quien padeció en todo lo de la condición humana (a excepción del pecado), puede ofrecer este sacrificio de su Santo Cuerpo y Sangre para nuestra redención.  Unas vez más, estas palabras deberían de hinchar tu corazón lleno de amor para nuestro Señor, quien nos amó hasta la muerte.
     
    El Liderazgo Cristiano es Servicial
    En el Evangelio vemos este pasaje donde los hijos de Zebedeo buscan un lugar en el “gabinete” de Jesús.  Los apóstoles no saben todavía en este pasaje el tipo de Mesías que era Jesús.  Viéndolo con los ojos del mundo, ellos esperaban un Mesías que triunfantemente les liberaría del yugo Romano.  No habían tomado las palabras de Isaías a pecho.  Pero tampoco podemos ser muy duros con ellos.  Nosotros tenemos el beneficio de la revelación plena de lo que profetas querían comunicarnos.  Sin esta revelación sería imposible predecir esta locura divina, donde Dios se manifiesta entre nosotros de manera pobre, de manera humilde, de manera débil.  Y de esto tenemos que aprender nosotros.  El liderazgo Cristiano es un liderazgo enraizado en el servicio.  El Cristiano debe de beber la amarga copa del sufrimiento y la persecución.  Como Jesucristo, debemos buscar mas bien el servir, antes de ser servidos.
    Hermano y hermana que escuchas este mensaje, esta semana vamos a empaparnos de la Palabra de Dios, para que se vuelva palabra viva en nuestro corazón, y se vuelva así guía segura de nuestras vidas. Así sea.
     
     
     
     
    Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/102118.cfm

     
     
     
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    13 min
  • Pidamos la Sabiduría de Dios-28o. Domingo Tiempo Ordinario
    En las lecturas de este domingo, Jesús nos invita a despojarnos de todo lo que nos separa de Dios, y a pedir que Dios nos comparta de su Espíritu de Sabiduría que viene de su Palabra.
    Orar por las cosas de Dios
    La primera lectura de este domingo debe ser causa de nuestra reflexión. ¿Qué es lo que pedimos en nuestra oración? ¿Como Salomón pedimos que el Espiritú de Dios nos de prudencia, o pedimos solo cosas materiales? Sin lugar a dudas muchos de nosotros tenemos necesidades materiales, quizás no vivimos en la calle, pero muy apenas nos alcanza el cheque para la quincena. Dios sabe nuestras necesidades, y quiere que se las pongamos a sus pies, pero como ya les he mencionado antes, si tu oración consiste en solo pedir y pedir cosas, para ti Dios no es el verdadero Dios, ¡sino como un Santa Clós cósmico! Como Salomón, debemos pedir por las cosas verdaderamente valiosas, como la prudencia. Incluso debemos pedirlas, no por nuestro bien, sino para el bien del pueblo de Dios, como fue la oración de Salomón en 1 Rey 3.
     
    La palabra poderosa de Dios
    En la segunda lectura, la carta a los Hebreos nos habla de la palabra poderosa de Dios, esta palabra viva y eficaz. Se puede estar refiriendo a la palabra de Dios, su revelación como también a el Verbo, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Esta palabra, nos dice este este pasaje, es mas cortante que una espada de dos filos, ya que conforta al necesitado, pero al mismo tiempo hiere al que la ignora. Hermano y Hermana que me escuchas, la Palabra de Dios discierne los corazones, no hay nada que podamos ocultarle al Dios vivo. Por eso, entrégale tus pensamientos, tu corazón, y todo tu ser a Dios. Si no ahora, al final de los tiempos se va a revelar todo secreto. Mejor, ¡convirtámonos ahora que hay tiempo!
     
    ¿Cómo alcanzar la vida eterna?
    En el evangelio de este domingo vemos la pregunta de este hombre que busca el como llegar a la vida eternal. Y la respuesta de Jesús nos demuestra la totalidad de la entrega que se requiere para alcanzar la salvación. Aquí el hombre ya seguía los mandamientos, porque muchos de nosotros pensamos, pues yo voy a misa, no mato a nadie… Los mandamientos son guía segura, pero no lo son todo. Este camino de la fe se trata de una relación con una persona, porque nuestro Dios es un Dios personal. La sabiduría de Dios de la cual nos habla la primera lectura, es una persona, Jesús el Hijo de Dios. Y es Jesús el hijo de Dios quien nos mira con amor, como lo hace Jesús en el evangelio. Nos mira con amor y nos invita a dejarlo todo y seguirle a el. Nuestra fe entonces, no es un conjunto de reglas, sino un abandono completa a Dios, de manera que como dice san Pablo, ya no viva yo, sino Cristo el que viva en mi (Gal 2, 2). Hermanos y hermanas, en esta semana les invito a que examinemos nuestra vida, y elijamos a Dios, haciendo a un lado lo que nos separe de él. Oramos por que Dios nos de su sabiduría para poder saber elegir lo que es verdaderamente y eternamente valioso.
     
     
     
    Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/101418.cfm
     

     
     
     
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    14 min
  • Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre
    Les comparto mis reflexiones para las lecturas de este 27o. Domingo del Tiempo Ordinario.
    “No es bueno que el hombre esté solo”
    “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude”” Con estas palabras abre la primera lectura de ese domingo. El mismo Dios que con cada acto de creación declara todo “bueno,” ahora, ante la soledad del hombre que de entre los animales no encuentra compañera adecuada, por primera vez declara que algo no es bueno. Consideremos que Dios, nuestra ayuda y nuestro consuelo, crea al precioso ser femenino como ayuda para el hombre. La mujer, de cierta manera, participa entonces en esta actividad divina. Los Padres de la Iglesia notan como la mujer es creada por Dios, no de las partes bajas del hombre para ser pisoteada por él, o de las partes altas del hombre para estar más arriba que él, sino de su costado. Esto denota ciertamente una igualdad primordial entre los sexos, como parte del plan original de Dios. La reacción de Adán, que son las primeras palabras pronunciadas por un ser humano en Genesis, consiste de una poesía de admiración del ser femenino: “Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne.” Oremos por todos los matrimonios y practiquemos las virtudes, para así recobrar con la ayuda de Dios esta armonía original entre el hombre y la mujer.
     
    “La muerte que él sufrió redunda en bien de todos.”
    La segunda lectura de este domingo nos hable de cómo Jesús, en su humanidad, como todo ser humano se hizo inferior a los ángeles. Metafísicamente, los seres humanos somos inferiores a los ángeles, ya que nuestro conocimiento depende de los sentidos, y porque nosotros experimentamos la muerte y el sufrimiento, mientras que los ángeles no experimentan estas cosas. La lección aquí es que, si Jesús se humilló para volverse uno de nosotros, igual a nosotros en todo, menos en el pecado, entonces ¿porque nosotros nos enaltecemos y queremos ser más que los demás? San Juan Crisantemo enseñaba: “Si él, a quien los ángeles adoran, consintió por su amor a nosotros volverse inferior a ellos, tu por tu parte deberías soportarlo todo, por amor a él.” Jesús se hizo uno de nosotros, y sufrió una muerte de cruz. Pero resucitó, enseñándonos que para ganar la gloria de la resurrección hay que pasar por el sufrimiento. Todos tenemos nuestras propias cruces, y el abrazarlas como lo hizo Jesús es el camino a seguir para alcanzar la gloria en él.
     
    “¿Le es lícito al hombre divorciarse de su esposa?
    Este domingo en el evangelio vemos a los fariseos, como es costumbre, tratando de tenderle una trampa a Jesús. En esta ocasión se trata de la cuestión del divorcio, que era permitido por Moisés. Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios, es el único interprete de la ley divina, y les contesta que la intención de Dios desde el principio era la irrevocable unidad. La concesión de Moisés fue necesaria por la dureza de sus corazones. La unión matrimonial entre el hombre y la mujer une a los contrayentes de tal manera que ahora forman una familia. Esta unión es lo más cercano aquí en la tierra a la unión entre Dios y su pueblo, como nos enseña la Carta a los Efesios. Por esto, el divorcio va en contra de la voluntad de Dios: así como hay un sólo Dios, y Dios no nos abandona, la unión matrimonial es entre un hombre y una mujer, y es permanente e indisoluble. El día de hoy que el matrimonio y la familia se ven tan atacados, es nuestro deber como cristianos el proclamar esta verdad, para que así nuestro hogar se vuelva una escuela de amor. En estos días, te exhorto a formarte más profundamente en esta visión cristiana sobre la familia, para poder proclamarla y defenderla.
     
    Familiaris Consortio

    http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_exhortations/docu...
    15 min
  • Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros-26o. Domingo Ordinario Ciclo B - La Palabra Contemplada
     
    En las lecturas de este domingo, nuestro Dios nos da grandes enseñanzas para evitar la critica que separa, la avaricia que condena, y el pecado que nos destruye.
    Ojalá que todo el pueblo del Señor profetizara
    En la primera lectura de este domingo, vemos un pasaje con una gran enseñanza. El trasfondo de este pasaje es el hecho de que Moisés no se da abasto por si solo para lidiar con tanta gente. Esto es de entenderse, con tanta gente, y con tanta queja que tenían… La solución que el Señor Dios le da es escoger de entre el pueblo 70 ancianos con autoridad, para darles a ellos una porción del Espíritu de Dios, y así habilitarlos a la labor de ayudar a guiar al pueblo, junto con Moisés. Ahora, por alguna razón que el texto no ilustra, dos personas, que estaban en la lista, pero no fueron a la junta acordada, también recibieron el Espíritu de Dios. Al enterarse Josué, ayudante de Moisés, que estos dos estaban profetizando, se indigno, aparentemente porque no quería dar la apariencia de que estos dos se habían salido fuera de la autoridad de Moisés. Pero Moisés, sabiamente reprende a Josué, expresando su deseo que todo el pueblo profetizara por el Espíritu de Dios. Y debemos ponernos a pensar, este deseo de Moisés esta cumplido hoy en nosotros. Todos los bautizados hemos recibido al Espíritu de Dios, y estamos ungidos como sacerdotes, profetas y reyes. Queda en nosotros dejar a Dios actuar en nuestras vidas, para volvernos sus profetas.
    Su riqueza está podrida
    En las segunda lectura, el apóstol Santiago tiene unas palabras fuertes de advertencia contra la avaricia, el deseo desordenado de acumular bienes materiales. Decía San Francisco de Sales que la avaricia era una locura, haciéndonos esclavos de esto cuyo papel es servirnos. Muchos de nosotros vivimos para acumular bienes, sin importarnos a quien engañamos, a quien le hacemos trampa, con tal de ganar unos dólares extras. Al final de nuestros días, no nos llevamos nada, mas la manera en que vivimos es testimonio de donde está nuestro corazón, y donde esté nuestro corazón al final de nuestros días define nuestro destino eterno.
    El que no está contra nosotros, está por nosotros.
    En el evangelio tenemos un pasaje que nos recuerda los eventos de la primera lectura. En el evangelio, Juan comete el mismo error que cometió Josué, pensando que únicamente algunas personas especialmente elegidas podían trabajar para el Señor. Hermanos y hermanas, ¡cuantos de nosotros cometemos este mismo error hoy día! Que si no somos miembros de la cofradía o del grupo tal, o no hemos ido a esto u otro retiro, no estamos siguiendo al Señor. Hay que reconocer que hay diferentes maneras de llegar a conocer y servir a Dios. El pasaje continua con Jesús enseñándonos a evitar toda ocasión de pecado, cosa tan importante para nosotros crecer en intimidad con Dios.  Jesús nos advierte contra el ser causa de escándalo. El escándalo es hacer o decir algo, o dejar de hacer algo, que lleve a otro a pecar. El ofender a nuestro Dios es lo peor que un ser humano pueda hacer, por eso la gravedad de este acto de escándalo, y aun más cuando el afectado es un niño, una persona inocente. La enseñanza de Jesús en los siguientes versículos usando la imagen de amputarse una mano, o un pie, o de sacarse un ojo, nos invita a reflexionar y cortar de nuestra vida cualquier cosa, o persona que sea ocasión de pecado, por más querida que sea esta cosa o persona, tan querida quizás como uno de estos miembros que Jesús menciona. Jesús nos llama a dar testimonio de su amor con nuestras vidas. El escándalo es lo opuesto a dar testimonio de fe, por eso debemos evitarlo a toda costa. Que el Señor Jesús nos guíe en nuestro caminar de fe, dándonos fuerza para evitar lo que nos separa de Él, para que fielmente siempre demos siempre testimonio de su amor transformativo en nuestras vidas.
    Paz,

    Juan Carlos
     
     
     
    16 min
  • Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos-25o Domingo Ordinario - La Palabra Contemplada
    El sufrimiento del justo
    La primera lectura de este Domingo tiene ecos de la persecución, sufrimiento, y finalmente pasión de nuestro Señor. El justo de quien habla esta lectura es Jesús, a quien los líderes judíos persiguieron y finalmente mandaron a arrestar, ya que Jesús estaba en contra de sus acciones, con las que distorsionaban la voluntad de Dios.
    La falsa sabíduria
    En la segunda lectura, el apóstol Santiago nos muestra el resultado de seguir una falsa sabiduría: desconcierto y maldad; mientras que la sabiduría de Dios es pura, gentil, trae la paz, misericordia y buenos frutos. Esta sabiduría es necesaria para los que buscan vivir la bendición pronunciada por Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5:9).
    Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos
    La lectura del evangelio de este domingo, oímos del mesías que debería sufrir, pero desde la perspectiva de Jesús, con Marcos que nos da la segunda predicción de la pasión de Jesús. Como vemos, Jesús toma tiempo en medio de tanto trabajo, para enseñar a los discípulos. Eso nos recuerda de nuestra propia necesidad de escuchar a los pies del maestro y tener una formación durante toda nuestra vida. Le enseñanza en este pasaje, y siempre, es que el Mesías debía sufrir. Esto significa para nosotros que el sufrir es parte de la vida del cristiano. No significa que somos masoquistas, que buscamos el sufrir sin razón, ni nada de esto. En mi opinión, nuestro sufrimiento viene de una muerte: la muerte de nuestro egoísmo, la muerte del desproporcionado yo mismo, para que nuestra persona se haga a un lado, y sea Jesús el que brille en mi vida. Apoyo para esta opinión es la discusión en que los discípulos se enfrascaran al llegar a Cafarnaúm: quien de nosotros es el mayor. Jesús los corrige inmediatamente con la visión de un liderazgo, no como lo ve el mundo, sino in liderazgo basado en el servicio. Basado en el servicio desinteresado, como quien recibe a un niño, nos dice Jesús.

    Otra cosa que nos recuerda el error de los discípulos de ver a Jesús como un rey terrenal, es la constante necesidad de orar y pedirle a Dios nos ayude a purificar nuestra noción de Dios, para que lo veamos cada vez más como realmente es, y no nos desviemos siguiendo a un dios creado desde nuestra perspectiva. En está semana hermano y hermana que escuchas esta reflexión, te invito a renovar tu vida de oración, ofreciendo el sacrificio y sufrir que tienes para tu santificación, sabiendo que si Jesús sufrió, uno también como Cristiano va a sufrir. La diferencia es que nuestro sufrimiento lo podemos unir a la cruz, y se vuelven entonces ocasiones para crecer en santidad.
     
     
     
    Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/092318.cfm
     

     
     
     
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    15 min
  • ¿Quién dice la gente que soy yo?-24o Domingo - La Palabra Contemplada
    ¿Quién dice la gente que soy yo?
    ¿Quién dice la gente que soy yo? es la pregunta que nos hace Jesús a ti y a mi este domingo. El pasaje del evangelio de este domingo toma lugar cerca de Cesárea de Filipo, ciudad localizada en una región pagana al norte de Jerusalén. El día de hoy este sitio se le conoce como Bainas, y aun se pueden admirar ruinas de un templo pagano dedicado al dios Pan. Es interesante ver cómo cerca de este lugar donde no se adoraba al Dios verdadero es el lugar que Jesús elige para hacerle a sus discípulos esta pregunta tan central: ¿Quién dice la gente que soy yo? Pedro, representando al grupo de los doce, responde acertadamente, guiado por una gran fe: “Tu eres el Cristo.” El día de hoy estamos en una situación similar. En nuestra sociedad son cada vez menos los que creen en Dios. En medio de esta cultura ateísta también Jesús nos pregunta cómo lo vemos a Él. ¿Vemos a Jesús como un buen hombre, o quizás un buen maestro o guru? Los que no conocen a Dios tienen muchas opiniones. Pero nosotros que tenemos la Luz de la fe debemos responder con Pedro: “tu eres el Cristo.” Esta debe ser nuestra respuesta, y nuestro testimonio al mundo con nuestras obras. Creemos en Jesucristo, Dios verdadero, y tratamos de convertirnos en imitadores suyos cada día más.
     
     
     
    Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/091618.cfm
     

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