El fútbol y su mística. El Real Madrid volvió a hacer de una noche de Champions un partido mágico. Los de Ancelotti lo tenían todo en contra. Llegaron al partido de vuelta en el Bernabéu con el resultado en contra (4-3), tras una primera parte en la que parecieron dos equipo distintos a los que se vieron en el Etihad, los de Guardiola marcaron en el 77 para asustar a los blancos y, en un primer momento, asustar y dar por sentenciada la eliminatoria.
Pero todos los que han visto y ven fútbol del Real Madrid saben que no hay que darles nunca por muertos hasta que se pita, porque tan como cantan los aficionados blancos: "¡Hasta el final, vamos Real!". Y precisamente, en el 89 de partido, Rodrygo salió al rescate del Madrid al filo de acabar el tiempo reglamentario. A contrareloj se añadieron seis minutos, pero tan solo uno más fue necesario para igualar la elimnatoria con un doblete de Rodrygo e irse a la prórroga.
El sueño blanco fue más real que nunca. Y llegó Karim Benzema en el 94 para dar el pase a la final de la Champions, de penalti y con la decisión que el momento requería. "Que baje Dios y lo vea" titula este jueves MARCA para reflejar la sensación de alegría y euforia madridista al ganar al City de Guardiola de la manera más épica y haciendo honor, una vez más, a las remontadas históricas del Madrid.
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