Cada vez que hablamos, los ojos se ponen en blanco, como si dijeran, ya, sabíamos que ibas a decir eso. Los ojos se ponen en blanco vaya donde vayas, digas lo que digas. En realidad, ni siquiera te hace falta decir nada antes de que empiecen a hacerlo. Parecerá que los ojos se ponen blanco como una expresión de exasperación colectiva porque eres feminista. Hacerse feminista a menudo tiene que ver con alojarse en un porqué.
Este ciclo de micros, esta basado en el libro “vivir una vida feminista” de Sara Ahmed, del año 2018, editorial Bellaterra.