Entonces fui a lo concreto por una vez y le dije, la foto vuelve, así, sin contexto ni elegancia, sin juzgar. Le dije, la rompo, la escondo, la tiro y vuelve al bolsillo. Y ahí sí me miro de verdad, sin ironía ni adorno. Luego dijo algo que no me ha sentado nada bien. Me dijo, no vuelve doctor, usted aún no sabe separarse de ella. Le dije que la había cortado con unas tijeras y contestó, La destrucción material suele ser el recurso de quienes todavía creen que los vínculos obedecen a la materia. Muy bien, fenomenal, clarísimo todo. Y luego miró hacia mi abrigo y añadió, casi en voz baja, ¿y cómo está hoy? Yo le dije ¿quién? Y me contestó, la fotografía. No yo, la fotografía.