La pornografía ha invadido la adolescencia de los adolescentes actuales y, lo peor de todo, es que la pornografía, en su ansia de enganchar, se ha extremado y se sigue extremando en exceso. Para los adultos este extremismo puede o no suponer un problema, pero lo que sí parece seguro que los es para niños de 12 y 13 años que ya tienen acceso a estos contenidos y se creen que lo que ven es real, es lo que sucede en los cuartos de los adultos. Si alguien no les educa y les enseña que lo que ven en el porno es una fantasía, un sexo falso como lo es cuando Harry el Sucio mata a alguien en una película, tus hijos van a creer que lo que ven no sólo es verdad sino que está bien. Ha llegado la hora de dejar de ser puritanos en casa y tomar control de este asunto.