Martirio y ejemplo de Eleazar. Para atemorizar a los judíos, intentan forzar al escriba Eleazar, hombre de avanzada edad y de aspecto muy venerable, a comer carne de cerdo metiéndosela a la fuerza en la boca. Pero Eleazar, prefiriendo una muerte gloriosa a una vida ignominiosa, se adelanta voluntariamente al suplicio escupiendo el bocado. Los encargados del impío banquete sacrificial, como conocían a Eleazar desde hacía mucho tiempo, le piden que finja comer de la carne del sacrificio para librarse de la muerte. Pero Eleazar responde que fingir no es digno de su edad, y que prefiere entregar la vida, dejando a los jóvenes un noble ejemplo de morir voluntaria y noblemente por las santas y venerables leyes.