Victoria de los judíos y conclusión del libro
Nicanor, general enemigo de los judíos, decide atacar en sábado, desafiando abiertamente a Dios. Judas Macabeo, en cambio, fortalece a su pueblo con palabras basadas en las Escrituras y en la confianza en la ayuda divina. Antes de la batalla, Judas tiene un sueño en el que Onías, el antiguo sumo sacerdote, y el profeta Jeremías interceden por Israel y le entregan una espada de oro como símbolo de la victoria que Dios concederá. Animado por esta visión, Judas exhorta a su ejército a luchar con valentía, confiando no en las armas sino en el poder del Señor. En la batalla Nicanor muere y su ejército es derrotado. Judas ordena cortar la cabeza y el brazo del enemigo y exponerlos en Jerusalén como signo del castigo divino. El pueblo alaba a Dios, que ha protegido su Templo, y establece la fiesta del “Día de Nicanor” para recordar la liberación. El autor concluye así el segundo libro de los Macabeos.