Purificación del Templo e institución de la fiesta de la Dedicación
Macabeo y sus compañeros, guiados por el Señor, recuperaron el Templo y la ciudad. Después de purificar el Templo ofrecieron sacrificios tras una interrupción de dos años. Levantaron también el altar del incienso, las lámparas y la ofrenda de los panes. Después, postrados en tierra, pidieron al Señor que nunca más cayeran en tales desgracias, sino que, si alguna vez pecaban, fueran corregidos por Él con clemencia sin ser entregados a los blasfemos y bárbaros gentiles. A continuación, con un decreto y en consejo público, establecieron para toda la nación judía celebrar cada año esta fiesta de la Dedicación.