Alexander Pushkin es uno de los poetas más grandes de todos los tiempos y el padre de la literatura moderna rusa. No nos interesa por eso. Nos interesa porque fue un exitosísimo duelista. No era un poeta acaramelado que vivía para escribirle versos a su amada. Era un Han Solo ruso que vivía para seducir, jugar cartas, endeudarse, emborracharse, escribir versos sediciosos liberales y dispararle a los que lo buscaban.
Recorremos eso, sus visiones políticas antizaristas, cómo es bueno ser amigo de los poderosos, discutimos como no es una buena idea ser calderita de lata, especialmente en una sociedad donde las disputas se arreglan a los tiros y hablamos de la esposa de Pushkin. Una mujer de esas que te gasta toda la plata en fiestas todo el tiempo y te garantiza problemas con otros porque todos la están mirando todo el tiempo.
Pushkin arriesgó su vida veintinueve veces en duelos. No era vegetariano. Pero a todos nos llega nuestra hora. Por decirlo de alguna forma, una de esas veintinueve no fue una de sus mejores apuestas.
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