El 10 de abril de 1774, en Manresa, vino al mundo Marta Noguera y Valerí que estaría predestinada al sufrimiento y a la devoción hacia lo divino hasta su muerte. Durante su infancia y adolescencia buscó al “hombre más hermoso del mundo” hasta que durante una plegaria descubrió que se trataba del mismísimo Jesús Cristo.
1798 fue admitida como monja en el convento de Santa María la Real, en Barcelona donde empezaron a suceder fenómenos extraordinarios a su alrededor.
Muchos de estos episodios solo se han conocido a partir de marzo de 2024 cuando el archivero del Arxiu Nacional de Catalunya, en Sant Cugat del Vàlles, Jordi Domingo Sánchez, encontró entre los fondos varias cajas con documentos sobre la religiosa que allí ingresaron en 2012 y decidió inventariarlos.
Para su asombro, las cajas con los manuscritos de la monja “exhalaban un olor a rosas”, algo que parecía presagiar el hallazgo de hechos milagrosos en las cartas autobiográficas de Marta Noguera tal como sucedió: en las 700 cartas que escribió dirigidas a Dios, se narran sucesos a su alrededor como piedras que eran arrojadas al aire por una mano invisible; levitaciones de la monja, visiones de almas en pena o curaciones extraordinarias
La monja penitente dormía sentada en un taburete durante tres horas o en una cama de clavos. Además, se colocaba una cruz de plomo en la lengua que solo se la quitaba para hablar y para comer, provocándole grandes llagas. Unos la consideraban bruja y otros santa.
Pablo Villarrubia, reportero del equipo de Cuarto Milenio estuvo en el archivo de Sant Cugat para entrevistar al descubridor de estas misteriosas cartas y presentarlas, por primera vez, en un reportaje para la televisión. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals