En la Tortulia siempre decimos: gobernantes, no se metan con el alcohol de la gente. Hacerlo es una receta para insurrecciones, fuego y hordas armadas de fanáticos con horquetas que vienen a destruir el orden establecido para recuperar su alcohol. Causa justa, si las hay.
Esto no lo tenía presente Alexander Hamilton, que en 1791 le inventó un impuesto al alcohol para sacar a Estados Unidos de los compromisos de deuda asumidos durante la guerra de independencia. Porque Estados Unidos siempre paga sus deudas.
Lo que seguiría sería la primera chance de fractura real de ese país recién nacido que era Estados Unidos. Si hubieran sucedido las cosas distinto, tal vez el mundo hoy sería otro. Pero de la forma en la cual se dieron, tenemos un montón de enfrentamientos pintorescos y unos 16 muertos de los cuales 12 murieron en accidentes y no en acciones de combate.
En suma, un lindo ejemplo de cómo desescalar es la mejor solución para los conflictos.
¡No se pierdan el relato!