Hay gente de mucha importancia que tristemente queda eliminada de la historia, sea porque vinieron personas más interesantes después o porque sus logros quedaron disminuidos en el tiempo. Es el caso de Carl Weathers, por ejemplo, que muchas personas hoy se lo confunden con Lando y ni siquiera se acuerdan que hizo de Apollo en Rocky. También es el caso de Filipo de Macedonia, que inventó un montón de cosas, y hoy es recordado como el padre de alguien más. Sin la base que dejó sentada, su hijo nunca habría llegado a donde llegó, o habría sido quien fue.
Luego de aprender de maestros como Epaminondas, Filipo logró sobrevivir las peligrosas aguas de la corte macedónica y volverse rey. Como regente, aplicó todo lo que había aprendido del mundo griego mientras aprovechaba la identidad única como estado-nación de Macedonia para convertir a esta región en la potencia más importante de occidente en su época. Al punto tal que si hoy hablamos de la Grecia de los años siguientes a él, hablamos de Grecia y Macedonia como si fuesen prácticamente intercambiables.
Esta es la historia de un imperio en crecimiento, de una brutal expansión y del uso ingenioso de recursos. Y de por qué no hay que entrar en el cuarto de tu esposa sin golpear la puerta antes.
Y no vamos a mencionar al nombre del hijo. Por ahora no. Porque no queremos que le haga sombra.