La limpieza y el orden influyen mucho en nuestra salud mental. El cerebro tiende a la organización y la limpieza. Y como seres humanos tendemos a buscar siempre un equilibrio, tanto interno como externo. Estamos programados para ese orden.
La otra cara de la moneda, el desorden, nos puede provocar frustración, cansancio, incluso reducción de la concentración y trastornos del sueño. La falta de organización y el caos en nuestro espacio físico, aceleran las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina.