Tras la victoria sobre los amonitas, las tribus de Israel entran en conflicto entre sí. Jefté derrota a los efraimitas, y la palabra “Shibolet” se convierte en la prueba para distinguir a los enemigos, revelando cómo las divisiones internas causaban gran destrucción en el pueblo. Después de la muerte de Jefté, sirven como jueces Ibzán, Elón y Abdón, manteniendo el liderazgo de Israel por un tiempo. El capítulo muestra que, además de enfrentar enemigos externos, Israel también sufría por la desunión y los conflictos entre hermanos.