Tras la guerra de Abril del 1965, la prensa amarilla fue vista como el instrumento ideal para desde ella socavar el movimiento político revolucionario, que ya había conocido la existencia del marxismo revolucionario proletario, como del oportunismo y el revisionismo y del carácter no marxista ni leninista del castro-guevarismo y sus métodos aventureros, terroristas y negadores del papel de las masas con su motor, la lucha de clases, así como negadores del potencial revolucionario delos trabajadores, en particular de la clase obrera