LAESTELADELANOCHE AUTOR GENARO MARTIN ARROYO ABOGADO Y ESCRITOR

LAESTELADELANOCHE AUTOR GENARO MARTIN ARROYO ABOGADO Y ESCRITOR

By Genaro Martin ArroyoArtsBooks
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LAESTELADELANOCHE AUTOR GENARO MARTIN ARROYO ABOGADO Y ESCRITOR episodes

  • La dama y su acompañante. La marquesa de Río Grande y su fiel escudero.Historia de Sierra Morena. La caja verde

    Al tiempo que preparaba el guiso, el posadero, bajaba por la escalera, una dama que acompañaba a unos curiosos personajes que a su lado iban, la cual, sin duda, en mis ojos me parecieron de gran porte y realeza, aunque los que le acompañaban no le parecieron de semejante condición, aunque todo era cuestión de ver en una sencilla conversación

    La dama era de leche manteca color rosado

    El avispado caballero la acompañaba de la mano, y yo pensé en mi interior

    ! Qué sutileza de mano, que espigado cuello, que alegre vendaval

    ¡Que iluso velero fuera, sí, por el mar de mi Vida te llevaría!

    En esto que se pusieron sentados cerca de la mesa y con los buenos días que no tardes, porque aún no había comido, aunque por ser tarde ya estaba el sol bajando, nos saludamos.

    Se sentaron en la mesa y empezaron de fina charla subida, tal vez de tono, para mis oídos, que acostumbran a escuchar poco, solo el silbido del viento y el rebuzno del caballo, y por su puesto mis conversaciones que en voz alta siempre llevo, que me escucho por un oído y saliendo sale por otro.

    El posadero se acercó a mi mesa y con la bandeja preparada soltó la cazuela de barro que parecía arder en sus manos:

    —Aquí tiene su comida, espero le sea de agrado, y con el vino, y la olla luego de vaca que le sirva, hartara su paladar, que como dijo: lleva sin usar varios días

    —déjelo hay que enseguida le doy cuenta con mi mano presta, y mi servilleta

    Alrededor de los hombros, para que no callera gota de líquido del puchero, empecé con tenedor y cuchillo, un buen trozo de pan blanco que tenía, y entre sopa y sopa rebañar el plato hasta que se quedó con brillo la cazuela de barro servida por el posadero

    ¡Ya veo que había ganas!: contesto la doncella cuando semejante comida zampé, y no queriendo ser atrevido ni parecer descortés, dije:

    —normalmente como despacio y con menor cantidad, pero que había sido tan largo el camino que sin duda el hambre me hizo devorar con tanta ansia la comida del ventero, aparte de lo bien preparada que estaba

    La señora se presentó como la Marquesa de Río Grande*, y el acompañante, su fiel escudero.

    —Curioso nombre y título tiene usted., no había escuchado semejante cosa


    Una vez presentados continuaron en animada conversación comenzando con la célebre historia de Sierra Morena

    Historia de Sierra Morena. La caja verde

    Y continuando la historia de la Sierra Morena, sitio, celebre, conocido entre otras aventuras más modernas, de paraje de bandoleros, personajes sin duda siniestros, algunos de ellos de renombre conocido por estas tierras de la alta Andalucía. Junto a la serranía de Ronda y otras del Guadalquivir, hicieron grandes proezas escondidas en estos parajes perseguidos por las tropas de los franceses, a los que con gran enfrentamiento armado contribuyeron a su expulsión. Perseguida por la nobleza a las que asustaban sus aventuras cuando de Madrid a Sevilla, Córdoba o Granada venían a ver sus enormes fincas de latifundios, que en esta zona tenían y muchos esquilmaban la hacienda de pobres campesinos de labor que sufrían las duras condiciones de trabajar en la miseria. Algunos de ellos quitaban a estos señores el oro que llevaban a Madrid, después por estos caminos. Se dice, que, en una caja verde que un carruaje llevaba, por culpa de estos bandoleros se perdió en uno de estos caminos. Una antigua hazaña de esos caballeros tan ilustres y de fina espada como “Don Quijote de la Mancha”, al que su fiel escudero Sancho en estos parajes se perdieron, para que no los buscaran los crueles bandoleros que por aquella zona iban. Enterados de que en ellos se cobijaron, hicieron capa y sayón en búsqueda de ellos, los cuales, se dice, en uno de los parajes encontraron en el interior de una cueva, una maleta de color verde.


    14 min
  • Primer encuentro con la posada.Aventura en la posada.

    Llegamos al primer pueblo que estaba en el camino, y decidimos parar y dar una vuelta.

    —tenemos que descansar un poco, pues, aunque mucho no hemos andado, las aventuras deben ser discretas según dicen al principio, pues, si ponemos gigantes que se nos cruzan, molinos donde caernos por sus grandes aspas, o personajes que nos den mantos o piedras que nos tiren, luego el que lea el escrito pretenderá de nosotros que continuemos subiendo aventuras más excitantes dado que las anteriores les parecerán de poca monta, y en seguida el libro a la hoguera, como otros muchos me constan ya ha caído, por la Santa Inquisición o aquellos que en nombre de otros se cuelgan la dicha de saber que ha de leer la gente, sobre todo ignorante, aunque de esta abunda mucho en estos tiempos.

    —Del dicho tanto monta, monta tanto, podrías decir algo, porque bien dicho, si entiendo qué quieres decir, que no es conveniente copiar lo que escrito se halla en grandes libros, aunque por inspiración puede servirte para relatar otras aventuras, como las que pretendo narrar en este libro

    —Bien dices, que la pluma para escribir está, y la sesera para apaciguar las pasiones de la vida

    ¿Y el corazón? Presto queda.

    _ A donde el corazón se inclina, el pie camina, y como sin duda comprobará, las desdichas vienen solas, pero el amor todo apacigua mi señor.

    _ Deja de cotorrear, me dijo Tornado y paremos a comer un poco, tú entras en la posada y a mi paja y cobijo donde tumbarme una siesta, que te agradecer mis patas tan castigadas de pisar estas piedras del camino condenadas

    - ¡a ver si miras por donde pisas, que para ti nada de nada!, claro, pensando en la musaraña, se hace el camino fácil: me dijo el pollino

    —Relamido caballo, calla que solo tu rebuzno mejor hace cuando largos discursos sueltas por ese pico de oro, que más que un caballo, parece el pico de Garcilaso o la pluma de Cervantes, que por no poder no quiero pensar que este tormento me guiará todo el camino.

    _ Baje, pues, de mi lomo y tenga cuidado, que de tanto resoplar por el lado, me tiene contento, que más que olor de habichuela parece de olla podrida.

    ¡Señor, qué tormento, qué suplicio de vida, ser caballo de amo!

    —Bajé presto del caballo y caí sobre un charco que curiosamente era el único que había

    ¡Por diez, no hay otro sitio donde parar y bajar más que en el único charco que hay en la entrada de la posada!

    —Estate espabilado la próxima vez que bajes porque luego te subes en mi delicada piel, y todo son legañas y trozos de barro que me vas dejando

    El salir de la posada es la mejor jornada»

    Aventura en la posada.

    Entrando en la posada que en el pueblo había, curiosa casa típica de esta zona, donde se come bien, se duerme mejor, y siempre está llena de gente de paso que hace en estos lugares lugar de diálogo, de encuentro, y de tratos. Es costumbre también en los libros de caballerías que en muchas de estas ilustres posadas los posaderos sean gente un tanto altanera y distraída en el lenguaje. Con sutil encanto engañan, si no te das cuenta, y como siempre ilustres y curiosos personajes de buen tallo, algunos de damas discretas, altaneras, de aventureros caballeros andantes, de cuadras, de pollinos y caballos, de mozos que buscan caballeros a los que acogerse, y sobre todo de buenos labradores amantes del buen vino, del buen queso y de tanta comida sabrosa manchega que en estos sitios como reiteradamente dice se come y se pee mejor.

    Es costumbre también en los cuentos de caballerías que por ser de gran importancia las llamadas posadas se confundan con los ojos, no de la vista, sino del lenguaje socorrido y de la mucha imaginación. Estas sencillas casas con grandes castillos donde se cocerán grandes aventuras como las del manteo, u otras que recogen los libros de caballerías.

    —Posadero, ¿dónde hay sitio para comer, y alimentar a mi caballo, pues venimos cansados de tanto camino, con este calor ardiente no es momento de estar dando vueltas?


    8 min
  • Inicio de las aventuras

    MI SOMBRA MI FIEL COMPAÑERO. EL SEÑOR DEL BLANQUILLO, EL CABALLO TORNADO Y LA SOMBRA BÉSALE

    Una vez dejado atrás su casa y hacienda, cogió el camino de la izquierda, el que le llevaba al castillo encantado. Pensaba que antes de seguir el camino sería conveniente un alto. Pues no en balde se dijo. Aquí comencé mi relato de persiguiendo mis fantasmas un día de verano del mes de agosto tardío, cuando la tarde se iba acortando y la mañana amanecía más temprano, y como un presagio, le vino el anterior comentario, a este fantasma que parecía no haber querido quedarse en la casa, y que acompaña junto a su caballo al señor del camino. Igual que el campo no tiene puertas, tampoco a ti te las pongo y si tu deseo es acompañarme en la aventura, conmigo tendrás un amigo

    “Persigo a mis fantasmas,

    las sombras que llevo dentro, mis más preciados sentimientos, mis grandezas y derrotas, lo que quiero y no puedo. Mis tormentos e ilusiones, todo florece dentro.

    El sueño entretiene mi pensamiento y de puro sentimiento lo llevo dentro.

    No pesan los recuerdos si no, no sacarlos fuera,

    mantener en secreto lo que llevo dentro no es una buena receta

    Adelante cabalga de nuevo hasta donde lleve llegue,

    que el camino empieza ahora donde persigo a mis fantasmas”

    El fantasma le dijo:

    ¿Dónde vas tan pronto, si no tienes preparado ni el caballo, ni tu fiel escudero que te acompañe, si no sabes ni partir una rodaja de sandia?, comerte un trozo de melón y mucho menos montar bien a caballo?

    ¿Cómo es eso?, si yo estoy acostumbrado a subir en mis caballos, pasear por mi condado, cazar liebres, y hasta algún que otro jabalí que se cruza en mi camino cae ante mis dardos y flechas

    —Eres muy Simplón y no estás preparado para partir., necesitas un compañero que te ayude en tu aventura, que puedas conversar con él, y que este cuento sea más ameno, porque tú, solo en compañía del caballo, ya me contaras qué se te ocurrirá poner cuando decidas algún día escribir tus aventuras:

    “pues para ennoblecer, engordar y saber, tiempo es menester”

    Y tú vas presto por el camino, sin preparación, ni dedicación, como un simple aprendiz de brujo que en la primera aventura que venga., dejarás casa y castillo, cerraras el libro y tiraras el trabajo que en su día comenzaste y dejaste por no tener los debidos cuidados de prestarte en el empeño., deja, pues, el tiempo de semilla, que el campo produce cosecha para luego recoger en verano la siembra, que en primavera brotando, y en invierno regando

    Y en esto que por entendido pareció gustarle la idea, contestó a la visión agradecida del consejo, por no estar suficientemente ilustrado en los libros de caballería, aunque algunos deprisa habían leído, no quedó suficiente

    arraigado, y por ello más vale agarrarse a un clavo que salir esquilado a las primeras de cambio, y continuando el diálogo sobre el entretenido cuento, género de importancia sublime según lo califica el propio Don quijote

    —En todo caso mi referencia se hace al nombre que usted usa, que no puede ser más hortera para incluirlo en un personaje que pretende aventuras por media Castilla y tal vez Andalucía

    —Es el nombre que refiere a mi condado

    —Mejor cambiarlo, pues, no parece, ya digo acertado, y por ello le propongo, se llame usted a partir de ahora

    “El señor del Blanquillo”, donde empieza, según dice su castillo

    —Me parece acertado, y por ello así lo bautizamos, desde este momento. “Por muy sabio que sea, no hay uno que todo lo sepa”

    Y por estar decido el cambio de nombre de simplón a blanquillo, y de marqués a Señor, bien vale inicio nuevo que terminar y empezar lo mal hecho en el camino

    “Quien da a tiempo un buen consejo, da mucho más que si diera dinero”


    9 min
  • El inicio del camino. La salida de la Casilla La mesa de los recuerdos. Homenaje a mi familia

    Érase un día de comienzo de verano, que por aquellos lares ya apretaba el calor., cuando nuestro ilustre caballero madrugando y según comentaba entre sí.” La aventura matutina, antes de los primeros rayos de sol, despeja la mente y la holgazanamente”. Partió sin rumbo conocido, pues todos los caminos conducen a Roma y según pensaba el destino por estar ya definido, ni contento ni me arruina,!, adelante con alegría por donde el sol me lleve!.

    Antes de salir de la hacienda, y como en él era costumbre, quiso tener un buen desayuno sentado en la mesa de los recuerdos.

    La estancia de la casa, ni grande ni pequeña, a su justa medida, en otro tiempo tuvo más espacio, las labores del campo, y el amontonar cosas como decía, unas mías y la mitad heredadas del tiempo que quiso dejar todo amontonado en este lugar. Luego quiso ir quitando cosas del medio, algunas fueron a parar al fuego que encendía detrás de la casa.

    — ya estamos con los fuegos, decían algunos vecinos de al lado.

    Es costumbre por estos parajes ir quemando los rastrojos y las malas hierbas., lo primero para que la semilla del campo nazca con más fuerza y lo segundo, según creía, para liberar los malos espíritus y resentimientos de la vida, y así estar en paz con uno mismo., mejor camino para no ofender la ofensa de quien venga. Hoy, como día especial que era, no quiso dejar de pasar el momento de sentarse tranquilamente antes de partir en la mesa de los recuerdos.

    Esta era una mesa alargada de madera y patas de hierro fino., un poco dejada de la mano del amo que no la limpia lo que necesita, y la va dejando que criase polvo y telaraña. ¡Pero el día anterior, cogió la escoba y la fregona, y con agua abundante dejo de rechino de limpia, que parecía recién comprada.! ¡Vaya ni parece la misma mesa, nunca salvo en los buenos tiempos estuvo tan limpia!,

    y las sillas alrededor de la misma en total de siete, más dos sillones., uno en cada esquina de la mesa.

    Fue mesa de comida, de diversiones y alegrías., aquí comieron muchos seres queridos en otros tiempos, celebraron con cánticos y chistes, la entrada del día o el recogimiento de la tarde.

    ¡Ahora en sueños veía todas las cosas que su imaginación le producía!”

    “En el fondo soy un romántico empedernido, el pasado es mi fortaleza, lo que me da la vida, por eso persigo mis fantasmas o ellos en el juego de la vida a mí me van y vienen, pero es bonito recordar tanto buen y mal momento que de todo ha habido., y ahora, vive Dios conmigo, ellos aquí se quedarán, pues, no es momento de partir tantos en este viaje”

    Y después de despedirse de todos ellos, sus queridos fantasmas, como les llamaba con brío, y de una buena zancada, cogió su caballo, y despidiéndose del campo, dijo:

    En el campo no hay puertas ni en esta casa tampoco.

    Hay ventanas que asoman, por donde la luz de la mañana despierta.

    Hay ventanas que cierran, en la noche fina y serena. Hay arriba una chimenea por donde sale el humo de las brasas que se queman, hay vida, alegría, sueños y esperanzas en “la mesa de los recuerdos”

    ¡Allí mis queridos fantasmas a los que quise y quiero se quedarán en esta casa con mis pensamientos y mis recuerdos!

    En el campo no hay puertas, ni quiero que haya. No hay cerraduras, ni llaves que cierren, ni abran la mesa de mis recuerdos. Aquí se queda mi campo, sin puertas, la vida me pide paso, ¡aventura y camino! ¡En el campo no hay puertas!, no las pongas tú!, deja abierto que, entre el día, la noche y la mañana, el calor y el frío, el perro y el gato, el viento y la lluvia. No cierres la esperanza, que entre, ¡que entre despacio!. En!.En el campo no hay puertas, deja todo pasar, que lo que entra no es malo! ¡Solo de dentro, viene el deseo, la lucha, los malos pensamientos, La vida me pide paso y por eso me voy!

    En el campo no hay puertas, ni llaves, ni cerrojos. No las pongas tú.

    8 min
  • la industria del cáñamo. los Galanes

    Entre el castillo embrujado y mi querida hacienda ocurrieron grandes hazañas relatadas en los libros que por aquel entonces eran muchos y de buena pluma, conocidos como de caballerías. Por estas tierras pasaron muchos caminos, y de estos lares partió el camino del valle conocido como el camino del valle de San Carlos.

    Hoy día sigue siendo un privilegio y de alta cuna, sin duda, su Iglesia y su Plaza. Había grandes señores que forjaron sus casas y grandes riquezas de oro y cáñamo que hilaban en grandes despensas. Allí, por señor, tuve a uno de aquellos señores que por entonces iba construyendo cáñamo que después partía hacia lejanas tierras de Extremadura y Andalucía, donde por los caminos iba durante varios días. Su nombre altanero y sonoro, Genaro, dicen que, como un Santo patrón de Nápoles, al que todos los años la sangre sele coagula, y que este Gran señor, así antes llamado, tuvo grandes y muchos hijos e hijas que vivieron en esta tierra y durmieron y grandes fiestas hicieron en la citada casa. Muy al gusto de los comensales hacer buenas gachas y paparajotes que hasta altas horas comían y luego descansaban.

    Empresa de cáñamo conocido, una gran industria formó, desde donde en la cercana tierra de la solana enviaban hacia las tierras de Extremadura para la confección de vestidos, velas navales, y piezas de barcos, papel, etc. Se decía, incluso, en la época que hasta la misma embarcación de Cristóbal Colón sus velas estaban confeccionadas por el cáñamo de este señor. Junto a las hoces manchegas que el campo cortaba la amarilla siembra del trigo dorado.

    Cerca del condado del Blanquillo, a no más de dos leguas, se levantó una imponente torre y un pueblo alrededor suyo, conocido por el nombre caluroso de La Solana, y sus gentes entre ellos se saludaban por el nombre de Galán, dando por nombre el pueblo de los galanes.

    Era costumbre parar en este Valle, y grandes comidas y manjares duraban de día y de noche. Las montañas que la cruzan no son muchas en estas llanuras manchegas y por eso resplandece con mayor arrogancia las casas en esta zona que desde lo alto parecen grandes almenas doradas bajo el manto de la espiga, que de trigo riega generosa el río que lo cruza, con gran salero se llama Azuer de los caballeros*. Regado de grandes viñas, parten hacia todos lados de la mancha a Andalucía, donde junto al cáñamo, como quedó dicho, mis ilustres antepasados partieron a otras tierras., pues entre unas y otras cosas, se encuentra el castillo que hoy es ruina de uno de los más grandes condados que a continuación narro antes de empezar la historia queda dicho y ahora sigo.

    5 min
  • Capitulo segundo persiguiendo a mis fantasmas.la sombra enamorada

    Capítulo segundo. Continuación del relato anterior entre tan ilustres personajes: la Princesa de la Casa de Oro, El Caballero, Marqués de Simplón, el fiel Escudero en el “Condado de Melitón” El Posadero y los dos personajes que comen en la mesa

    La sombra enamorada

    ¿Cómo una sombra se atreve a poner en boca su verdadero sentimiento? ¿No estarás tu enamorada sin saberlo?

    Y si no, ¿de dónde viene el poema que a continuación relato?

    “Amor (Él) desasna las gentes y ciega las mentes”.

    Y tal vez tan “ennortao” iba, que de caminar no parecía sereno, ¡como si Cupido supiera donde he ido ni quien soy!, pues presto a él despisto.

    Cegado de pasión, estoy, que ya ni me conozco, la sombra que un día fui perdida se quedó sin duda debajo del camino

    El árbol presto que a lo lejos veo, saludo y arrugo con mis celos.

    ¡Ah, qué cruel destino el mío!, no saber si me quiere o me desprecia,

    más sigo desorientado, que por amor no quede, y aunque mi mente ciegue, presto sigo mi destino, hacia donde el viento sople.

    Como la veleta, el aire lleva mi amor, así se queda más.

    Aunque parece estoy ennortao no creas, que el ojo izquierdo sabe por dónde la dicha viene mejor que el derecho que atiza la mirada hacia otro lado

    Y la mano derecha coge con la izquierda tu cintura que, aunque negado, parece voy, te sigo con mucho gusto mi vida enamorada

    “Los extraños pueden convertirse en mejores amigos tan fácilmente como los mejores amigos se convierten en extraños”

    Al llegar la noche, ya adentrada, porque el camino era largo, o al menos a mí me lo pareció, a pesar de lo bien acompañado que iba de la princesa de oro. Las ganas de hincar el diente eran tales, que ni su hermosura me quitaba la pena de consolar el llanto de la hambruna que había pasado días antes, cuando decidí salir de mi condado en busca de aventuras.

    “Uno no está acostumbrado a semejante cosa. Más bien me gusta la vida tranquila, sin mucha salida, porque dentro de mi castillo tengo lo necesario para no aventurarme fuera como un extraño. Sin embargo, fue tanta la gana que me entro después de los curiosos libros de aventuras que leí con tiempo y tranquilidad que quise convertir lo leído en mis personajes para hacerme yo mismo el personaje del cuento que terminé de leer”.

    “Desde el corazón te siento. Título que por ventura encontré en uno de los muchos libros que por aquel entonces pasaron por mis manos, que junto al ya referido “desde el corazón te siento”*, que más que libro parece una sarta de malos escritos de poesía, lírica, o prosa poética, adentrada con alguna que otra cursi frase dedicada a mi dama enamorada, y unas pocas oraciones salpicadas sin ton ni son, en una época que por aquel entonces llamaron de pandemia, cuando las persistentes pestes que a todas partes llegaron y especialmente a mi Castilla eran continuas y miles de atrevidos escritores pensaron sacar jugo de una mala noticia. ! Ah, blasfemia de escritos, que cualquiera se siente por poco escritor!”


    Hace tiempo vivieron unos altos señores conocidos por nombre de” los arroyos”, y no lejos de dicha casa se hallaba un castillo también conocido como

    el castillo embrujado.


    El Castillo encantado

    “¿Dónde tengo mis fantasmas?

    ¿Dónde están que no los veo?

    Sin embargo, no sientes que no vas solo.

    Hablas contigo mismo, te cruzas tus pensamientos,

    sorteas charcos y tiras como algún niño una piedra al río,

    para admirar si lleva agua, para contemplar si hace ruido,

    hasta si te paras, oirás un sapo que se esconde entre la maleza.

    Te paras y salta, hasta perderlo de vista

    Sigues el camino, seguro vendrán más sombras,

    que bajo tu pensamiento se hace amigo o enemigo”.

    Cerca de la casilla, hay un terreno, donde el río Azuer pasa.

    Dicen que hace años era un molino de viento, que el aire se lo llevó

    Ahora queda solo la tierra, la arena y la sombra.

    Pero detrás pasa el camino, que me conduce a mi destino.

    Persigo a mis fantasmas, las sombras que llevo dentro, mis más preciados sentimientos, mis grandezas y derrotas, lo que quiero y no puedo.




    11 min
  • escena primera ! Justicia, Justicia!

    ¡Justicia, - gritaba!

    ¿Quién va por el camino? ¿Quién grita desesperadamente y clama al cielo?

    la palabra justicia? No veo en la sombra más que a una doncella o a mí

    me lo parece Me acercaré a ver qué pasa.

    ¿Quién —Soy la princesa de la casa de oro, y me han asaltado unos forajidos que se han llevado todas mis joyas, y han huido…

    ¿Quién iba contigo acompañándote o ibas sola por estos caminos?

    — No iba sola, la persona que me acompañaba al verlos salió corriendo en mi defensa, pero esos desalmados vilmente lo amortajaron

    — Vil venganza debe tener y muera antes de que se resuelva este entuerto y sean condenados a pena de muerte como merecen por tal semejante atrocidad. ¿Qué han hecho?

    — Quitar las joyas a una dama y dar muerte a uno de los vasallos que salieron al encuentro en mi defensa

    —no debe quedar impune, ¿vio usted quienes fueron o hacia donde partieron?

    —Sé que al menos fueron tres, puesto que entre las sombras me lo parecieron dos de ellos muy altos y con gran porte, y otro pequeñito como vos

    —no ando tampoco tan mal de altura señora, por Dios no diga semejante cosa que soy un fiel escudero para limpiar la vergüenza de su honra, y de espigado guerrero tengo poca cosa, solo Dios sabe el porqué de las cosas, y de mis queridos padres cuando se juntaron hicieron de mí lo que pudieron, más si por usted me consuela mi altura, la venganza que estoy dispuesto a satisfacerla honra de semejantes villanos.

    —gran boca tiene usted disparando semejantes sermones que sin venir a cuento suelta por su lengua. Además, y continuando con el cuento y sin que usted me interrumpa tanto cuando hablo. Lo importante que no fui deshonrada por semejantes villanos que acudieron al encuentro y con vil extrañeza limpiaron de un soplo como si fueran mucho tiempo esperando realizar semejante acto. De esa guisa limpiaron mis joyas y todo lo que encontraron en un baúl donde las guardaba junto a la ropa que llevaba para ser esposada por mi adorada pareja, que por nombre tiene el grande marqués de Simplón

    ¿Vos lo conocéis? Preguntó la marquesa en el momento muy preocupada.

    —Me preguntas sin saber, pues no soy de estos lares, y pasaba de paso sin saber por qué atajo o camino en este cruce coger. Me dijeron que el condado de Melitón*, se encuentra no muy lejos de aquí, pero vete a saber por dónde, creo que me perdí hace tiempo dando vueltas, no en balde para mí los caminos son lo mismo. En esto escuchando la dama su sutil respuesta, echando balones fuera como vulgarmente se dice a la pregunta formulada, le contesto altanera, pero a la vez discreta para no afrontar más al caballero en estos términos.

    —No se apure, señor caballero, que en ese caso llevamos el mismo camino y yo puedo guiaros. Suba usted, y conduzca detrás de nosotros, donde el destino nos lleve, se hace aventura por estos caminos llenos de abundante hierba, árboles frutales y ricos riachuelos, donde a la sombra de uno de ellos podremos si cansados los animales hacer un descanso.

    —Me parece buena idea señora, ¿qué hacemos con los que le han robado las joyas, y las ropas que usted dice llevaba?

    —Dejemos por ahora las joyas, las ropas y a los villanos, y sigamos por la ruta que le he indicado en busca del condado, que por ahora es lo más importante, y después cuando hallamos descansado buscaremos un grupo de personas de buena talla y porte, para que capturen a semejantes villanos

    —Me parece buena idea, así pues, continuemos la marcha que de tanta charla se nos hace tarde y va siendo hora de hincar el diente que desde ayer en la mañana no he probado bocado más que agua y un trozo de queso que por casualidad llevaba en mi alforja

    —Dicho queda que alimentado el cuerpo se hace más agradable el camino. Por ahora nuestro destino aquí empieza y termina esta primera entrega donde hemos dicho como nos conocimos los avatares del destino que por ahora nos ha unido.


    6 min
  • el castillo encantando de San Carlos Del Valle. inicio


    Érase una vez, en las inmediaciones de un conocido lugar de nombre “el condado de Melitón o de Don Melitón”. Se dice fue un personaje muy célebre que lucho en grandes batallas y conquistó a muchas señoras. Sin embargo, los avatares de la vida hicieron que terminada su vida marchara a lejanas tierras por entonces conocidas en la lejana Italia, donde falleció triste y solo. Curiosidades del destino de como un gran caballero forjado en mil batallas y conquistador empedernido acabara de la forma relatada. Lo cual no merece la pena, solo un breve apunte para saber qué se habla cuando hablemos del condado y de los personajes que a partir de ahora iremos nombrando. Se dice, una vez fallecido el Señor Melitón, los restos fueron por mar transportado y llegaron de vuelta a las tierras donde está su condado para ser enterrado y dar cristiana sepultura. En el lugar de Italia donde falleció, según se dice, luchando bravamente contra unos desarmados que pretendían arrebatarle la dama que por aquel entonces le acompañaba y que según se cuenta vino con él desde la lejana España. El caballero Don Melitón, antes de morir, fue brutalmente golpeado, y perdió por corte profundo de una buena espada uno de los brazos, más concretamente el derecho, (conociéndosele también a partir de ese momento como el caballero del brazo derecho manco) por lo que con fuerte dolor y no siendo atendido más que por la dama que se encontraba a su lado suspiro de dolor diciendo: “Princesa de oro, que me has acompañado desde la lejana España, donde tenía mis posesiones en el condado de Melitón. Tuvimos que partir cuando los guerreros invadieron el territorio y nos dejaron sin nada”. “Todos los que me acompañabanfallecieron en cruel batalla, de la que siempre quedará grabada en los libros de historia, como la célebre batalla del” condado de Melitón”, en la que perdió y tuvo que ser desterrado a lejanas tierras el Señor Don Melitón. Quedaron aquellos guerreros que destrozaron y mataron a todos los que pudieron, dejando como Aníbal sin tierra y quemando lo que pudieron. Por fortuna, después de algunos años, los guerreros se fueron, y aunque todo quedo desolado, surgió de las cenizas como un ave fénix, una renovada siembra que hizo renacer de nuevo el famoso condado. No se sabe cierto que ocurrió, aunque por escrito no está reflejado, la sabiduría popular, al ver que el conde tuvo que partir del condado en busca de su amada, dejó en esta tierra una semilla de flor de oro en forma de princesa que creció a la par de la princesa de oro que encontró en Italia. Una vez sufrió el ataque de los bárbaros en cruel batalla, persiguiendo conquistar el corazón de la amada, en cruel venganza su espíritu arrebato a los guerreros en lucha que vencidos tuvieron que partir del condado.

    Tal fue la dicha de la pérdida del brazo derecho del Señor, qué sufrida pena y malvados, los que cortaron tan semejante brazo huyeron con algunas de las muchas joyas que por aquel entonces acumuló durante la estancia en Italia. Pues otra cosa no sería, pero no se sabe cómo el señor Melitón, estuviera donde fuera, siempre era proclive a acumular riqueza. Claro que también de la misma manera que estas venían se iban, unas veces por la cabeza que tenía, otras por las burlas de la gente que le acompañaba, que eran muchos y de mal vivir aprovecharse del pobre. Lo cierto fue que la princesa de oro y su hija, con un buen séquito de personas que durante la estancia en Italia vivieron con el Marqués, vinieron de vuelta con grandes cofres de joyas, y el pobre cuerpo del Marqués para darle cristina sepultura. Fue lo primero que hicieron nada más llegar al condado, por expreso deseo, que no hubiera nadie más que la dama y su hija no querían grandes ceremonias, “una vez fallecido era mejor ser enterrado de forma discreta y sin gran alboroto, que lo mismo que en vida gusta de ser la vida compartida y con gran pompo, en la muerte cuando más silencio mejor descanso”

    10 min
  • persiguiendo a mis fantasma. la moneda

    La Moneda

    Cierto día paseando por el campo vio una moneda. ¡Qué suerte encontrar en mitad de este campo una moneda de oro! Alguien seguro la habrá tirado, pues, no creo que en vez de cebada se cultiven monedas., también puede ser— se preguntaba que alguien despistado la hubiere perdido, lo cual entendió perfectamente, pues esa era su condición., incluso por pensar también le vino a la cabeza que algún día en uno de sus paseos se le hubiera caído a él mismo. Empezó a darle vueltas su cabeza por encontrar cuál solución. ¡Si la moneda no era suya, alguien vendría a buscarla! ¿Qué hago, la dejo en el mismo sitio, la guardo y me la llevo, la vendo o con el precio de ella me compro un pedazo de campo?

    ¡Pero que necesito de esto si ando sobrado de todo! Al día siguiente, encontró por sorpresa, en lugar de una, dos monedas. ¿Qué hago, me llevo las dos monedas o las dejo en el mismo sitio?

    5 min
  • persiguiendo a mis fantasmas. la moneda

    La moneda

    Cierto día paseando por el campo vio una moneda. ¡Qué suerte encontrar en mitad de este campo una moneda de oro! Alguien seguro la habrá tirado, pues, no creo que en vez de cebada se cultiven monedas., también puede ser— se preguntaba que alguien despistado la hubiere perdido, lo cual entendió perfectamente, pues esa era su condición., incluso por pensar también le vino a la cabeza que algún día en uno de sus paseos se le hubiera caído a él mismo. Empezó a darle vueltas su cabeza por encontrar cuál solución. ¡Si la moneda no era suya, alguien vendría a buscarla! ¿Qué hago, la dejo en el mismo sitio, la guardo y me la llevo, la vendo o con el precio de ella me compro un pedazo de campo?

    ¡Pero que necesito de esto si ando sobrado de todo! Al día siguiente, encontró por sorpresa, en lugar de una, dos monedas. ¿Qué hago, me llevo las dos monedas o las dejo en el mismo sitio?

    ¡Quizás donde hoy hay tres mañanas haya cuatro y gran negocio hago! A la mañana siguiente, encontró un libro. ¿Qué es esto? ¿Será algún mensaje que alguien quiera darme?


    5 min

About LAESTELADELANOCHE AUTOR GENARO MARTIN ARROYO ABOGADO Y ESCRITOR

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