Durante gran parte de su vida, Frédéric Chopin vivió aterrorizado por unas misteriosas alucinaciones que le atormentaron hasta el final de sus días. Así lo expresó, en más de una ocasión, en varias cartas que cruzó con su amada, la escritora George Sand. Singulares escenas que terminaron por convertirse en sus mayores pesadillas y que quedaron reflejadas en algunos de estos textos:
“Yo había tocado el Scherzo Allegro más o menos bien, y estaba a punto de tocar el de marzo, cuando de repente, vi salir de mi piano esas malditas criaturas que se me habían aparecido en una noche lúgubre en la Cartuja”.
De esta manera, relataba el propio compositor polaco el suceso que tuvo lugar durante uno de sus conciertos. Experiencias que vivía como reales y que se repitieron una y otra vez, conformando así su frágil y melancólica personalidad.